La Facultad de Ciencias Agrarias llevó adelante la 18º edición de su carrera, y esta vez la convocatoria de corredores y corredoras superó los cálculos de la propia organización, respecto de ediciones anteriores. El 70 por ciento del circuito se desarrolló dentro del bucólico Parque Villarino, y el 30 por ciento restante por las calles de Zavalla. El tiempo intermitente ayudó a bajar el calor.

Con 24 grados de temperatura, algo de lluvia, algo de sol, algo de nubes, un poco de viento y bastante humedad, se realizó “Agrarias en carrera”. Más de 350 personas participaron de la prueba, que tuvo la mayor parte de su recorrido dentro del Parque Villarino, donde está ubicada la Facultad. 

Los primeros en cumplir la distancia de 10km fueron el rosarino Daniel Penta (34min 37seg) y María Soledad D’Angelo (43min 11seg) de Villa Constitución, que recibieron el premio Challenger Javier Vita, en homenaje al Ingeniero Agrónomo que empezó a organizar esta carrera en 2003. Además de la premiación por edad y capacidades especiales, hubo también podios para las categorías: docentes de la facultad, trabajadores no docentes, estudiantes, competidores locales, e Ingenieros Agrónomos. 

Un marco ideal para correr: el Parque Villarino.
Un marco ideal para correr: el Parque Villarino.

La carrera estuvo organizada por la Facultad de Ciencias Agrarias, la comuna de Zavalla, el Colegio de Ingenieros Agrónomos y la Universidad Nacional de Rosario. Se empezó a realizar en 2003 como conmemoración del día del Ingeniero Agrónomo, que es el 6 de agosto “y desde ese entonces hasta la actualidad, excepto el año pasado por pandemia, se viene realizando todos los años” relató a este medio el Ing. Carlos Gosparini, a cargo de la organización.  

“Para mí es una satisfacción poder representar a los colegas. Estar en la organización también es una doble responsabilidad. Tiene que salir bien, tiene que ser transparente, positiva para los corredores. Creo que el hecho de correr te permite ver en qué cosas hay que ajustar, la hidratación, los registros, el acompañamiento, eso es lo que aporto yo desde el punto de vista de la competencia”, aseguró Gosparini, que también hizo los 10km propuestos. 

Desde adentro

Un periodista de Rosario Plus recorrió los 10 kilómetros que proponía la carrera para poder transmitir las impresiones desde adentro. La intermitencia en el estado del tiempo ayudó a bajar la sensación térmica corporal, desde la llovizna previa a la carrera, en el momento de precalentar. La largada fue en las puertas de la Facultad y de ahí, unos primeros metros asfaltados, para después convertirse en un camino de tierra muy prolijo rodeado eucaliptos, plátanos y acacias fue la alfombra verde de la prueba.

Saliendo por la tranquera que marcaba el límite del Parque Villarino, los corredores interrumpieron la calma del domingo en Zavalla. Los pasos sobre el asfalto en el silencio de la mañana marcaban el ritmo, y los perros miraban azorados sin animarse a chumbarle a las decenas de locos que pasaban trotando delante de ellos. Llegando al edificio de la comuna, sonaba la campana de la Iglesia Nuestra Señora de las Mercedes, saludando el paso de los corredores. 

La prueba de Agrarias duplicó la cantidad de corredores

La Facultad de Ciencias Agrarias está dentro del Parque Villarino, un predio de 100 hectáreas, “un diseño de parquización que se hizo en la década de 1930 aproximadamente. Hay muchas especies que son exóticas: eucaliptos, plátanos, acacias, siempre verdes; y hay árboles nativos, jacarandas, lapachos. Es bastante diversa la vegetación”, explicó Gosparini.

Además de la prueba de 10km y de 5km, también hubo una caminata recreativa de 2km, sin necesidad de inscripción previa, que era un recorrido por el predio.

A tanta naturaleza solo contrastó la actitud de muchos corredores que descartaban los sachets de agua en el recorrido, en el camino de tierra del predio. Tampoco está bien tirar el envase plástico de la hidratación en las calles de la ciudad, aunque en ese caso la organización tiene prevista alguna limpieza, pero es mucho más nocivo para el ambiente y difícil de limpiar cuando el escenario de la carrera es un parque natural. Es todavía más incomprensible la actitud. 

Experiencias

La ultramaratonista Celina Beltrán, docente de Agrarias, formó parte de la organización de este evento, y en diálogo con Rosario Plus aseguró que “es la primera vez que tenemos tantos corredores. Creo que lo máximo que habíamos llegado era a 200, y hoy superamos los 350. Yo estoy en la comisión organizadora, hay otra gente que es la que más trabaja en esto, pero desde este lado se vio realmente como una fiesta por ver contentos a los corredores, satisfechos. La verdad que estoy contentísima”.

Celina Beltrán.
Celina Beltrán.

Acerca de la cantidad de inscriptos la corredora, que formó parte de la selección Argentina de ultramaratón en recientes competencias internacionales, opinó que seguramente tiene que ver con la reapertura de las pruebas de calle: “Había abstinencia de carreras, entonces todas las carreras juntas desde septiembre hasta ahora, y todos corriendo todas las carreras. Así que era de esperarse que pasara esto. Pero podía haber ocurrido que pasara algo mal, pero salió todo perfecto la vez que hubo más gente. Así que esto nos deja con una buena perspectiva para el año que viene”, afirmó.

Por su parte Matías Ledesma, trabajador no docente de la Facultad, contó a este medio que “acá trabajo. Yo vivo en Pérez, entreno en un grupo de la ciudad. Vi la posibilidad, me anoté en la categoría ‘no docente’”. Es la tercera carrera en la que participa. Consultado acerca de por qué corre, nos explicó que “por una elección de vida, fue un cambio de vida grande para mí. Y encontré en el deporte y en correr, encontré algo… No sé cómo explicarlo. Encontré la alegría en poder correr, y disfrutar de eso sobre todo”.

Carlos Gosparini.
Carlos Gosparini.

Otro corredor, Claudio Estrada, se acercó para contar su experiencia: “Estoy practicando bastante. Quiero completar el año recorriendo la carrera de los dos años en Rio cuarto”, que se realiza las últimas horas del 31 de diciembre, para cruzar el año a trote. Es la carrera número 456 de este vecino de San José de la Esquina de 56 años, que entre risas asegura: “Estoy como león sin dientes, me queda la garra nomás”. No espera lograr un tiempo determinado, sino participar de la prueba para sentirse bien, y tener la satisfacción de alcanzar la meta.