A un año del homicidio de Lorenzo "Jimi" Altamirano, el joven que fue secuestrado y asesinado en la zona del Parque Independencia, otro crimen levanta sospechas hacia la hipótesis de que ha sido otra vez el medio utilizado por el hampa para enviar mensajes mafiosos a sectores enfrentados del delito o –como se baraja por estas horas– hacia el gobierno provincial. 

Esta vez, un taxista de 40 años fue acribillado a balazos, en Flammarion y Lamadrid, en el barrio Tiro Suizo. Dentro de la unidad se encontró dinero y el teléfono móvil del chofer asesinado. Por lo tanto, el robo como móvil del crimen estaría descartado, dijeron fuentes del caso.

El crimen ocurrió horas después de que el Ministerio de Seguridad de la provincia publicara en redes sociales fotografías de presos bajo sanción en la cárcel de Piñero, con un mensaje aleccionador hacia los detenidos considerados “de alto perfil”. “Cada vez la van a pasar peor”, fue el remate del posteo, y el gobernador Maximiliano Pullaro y su ministro Pablo Cococcioni republicaron el mensaje.

Con este hecho, parece consolidarse una preocupante modalidad de amenaza por parte de las bandas delictivas. Las balaceras a edificios públicos o los ajustes de cuentas (homicidios a integrantes de una banda) quedaron en segundo plano y los crímenes al voleo, con personas que no están vinculadas al conflicto entre dos partes, comenzaron a escribir un nuevo capítulo de la brutal violencia que Rosario registra desde hace más de una década.

Jimi, el caso cero

El 1º de febrero de 2023, el músico y malabarista Lorenzo "Jimi" Altamirano fue secuestrado en 27 de Febrero e Iriondo, cuando volvía de ensayar con su banda punk. Un minutos después, el cuerpo del joven apareció, con tres disparos en la espalada, frente al Coloso Marcelo Bielsa, cerca de la puerta 6.

Por el crimen de Jimi fueron imputados Alexis Romero y Daniel Bommer, quienes actuaron por encargo de dos delincuentes que cumplen condena de prisión en el penal federal de Ezeiza: Leandro Vilches y Pablo Camino. Y la razón que llevó a estos a encargar el crimen fue dejar un mensaje de advertencia a otros miembros del clan Los Monos que, como ellos, también purgan prisión pero en otros penales: se trata de Leandro “Pollo” Vinardi, Carlos “Toro” Escobar y Gerardo “Dibu” Gómez.

La razón de fondo que enfrenta a estas facciones de la organización comandada por Guille Cantero –también desde las rejas– es una deuda de 70 mil dólares que éstos le reclaman a Vilches, Camino y a Héctor Masini, los tres recluidos en el penal de Ezeiza.

Roldán, la segunda muerte como mensaje

Diez meses después del homicidio de Altamirano, el colectivero César Roldán fue asesinado a sangre fría, mientras cumplía con su trabajo, en barrio Belgrano.

El 2 de diciembre, el chofer de 40 años frenó a las 16 horas el coche de la línea 116 en Eva Perón y Cullen. Aparecieron tres muchachos, uno de ellos fuera de sí, y a los gritos exigieron que le abriera la puerta para subir. El colectivero no lo hizo por la actitud violenta del trío, y entonces fue blanco de una andanada de balazos que atravesaron los vidrios y lo fulminaron delante de los pasajeros.

Roldán intentó ponerse a salvo cuando vio que uno de los desconocidos esgrimió una pistola y apuntó. Se levantó del habitáculo y procuró correr hacia el fondo del colectivo, pero un tiro en la nuca y otros dos en la espalda sellaron su suerte.

“Valen, dejá de hacerte cuidar por la policía, gato. Atentamente: Los personajes”, decía el mensaje que los homicidas del chofer dejaron en la escena del crimen. Y los investigadores averiguaron que el destinatario de ese papel escrito es un joven que está detenido y encausado en la Unidad Penitenciaria N°11 de Piñero. 

Las muertes de Jimi y César Roldán, y ahora la del taxista Héctor Raúl Figueroa, confirman que las bandas delictivas han subido un escalón en la ola de violencia y presentan una nueva modalidad de amenaza como tendencia en esta preocupante y dolorosa Rosario.