Un año agitado y con muchas elecciones en Latinoamérica

Varios países latinoamericanos enfrentarán elecciones presidenciales durante 2018, entre ellos los dos gigantes regionales: México y Brasil.

Tras la elección de Sebastián Piñera como presidente de Chile en diciembre de 2017 parece confirmarse el giro de la política regional hacia el centroderecha. El 2018 será un año clave para ratificar o rectificar esa tendencia, y estará caracterizado por varias elecciones relevantes. A continuación, una síntesis con las claves de los principales comicios presidenciales de acuerdo al calendario electoral.

Costa Rica

Álvarez Desanti, favorito en Costa Rica.

Las elecciones presidenciales y legislativas están pautadas para el domingo 4 de febrero. Son las 17ª elecciones convocadas en el país centroamericano desde la fundación de su Segunda República en 1949. Pese a que hay 13 candidatos que disputan la presidencia, los favoritos son sólo tres: Antonio Álvarez Desanti, del partido Liberación Nacional, Juan Diego Castro, del Partido Integración Nacional, y Rodolfo Piza, del Partido Unidad Social Cristiana. La escasa popularidad con la que el presidente Luis Guillermo Solís culmina su mandato produjo que el candidato oficialista, Carlos Alvarado, del progresista Partido Acción Ciudadana quedara cuarto en los sondeos de opinión, lo que parece anticipar un regreso al poder del centroderecha. Sin embargo, el alto porcentaje de indecisos prácticamente garantiza un ballotage que tendría lugar el primer domingo de abril.

El elevado porcentaje de indecisos, el alto grado de abstencionismo que se prevé, y el malestar con los partidos políticos es producto principalmente del descontento con la corrupción, identidicada como el principal problema del país. Costa Rica tiene una tradición de sobriedad y equilibrio que le ha permitido desarrollar una política exterior estable y consecuente con sus buenas prácticas locales. De esa manera, desarrolló una influencia en la región proporcionalmente mayor a su tamaño y a su poder tangible. Los costarricenses están orgullosos de eso y no desean que ese capital sea dilapidado por manos inescrupulosas.

Paraguay

El liberal Efraín Alegre, candidato por una coalición de centroizquierda
en Paraguay.

Los comicios están previstos para el 22 de abril y serán los séptimos desde el regreso de la democracia en 1989. Además de un nuevo presidente y vicepresidente se elegirán gobernadores, senadores y diputados. La compulsa se perfila como una batalla entre el derechista Partido Colorado -que ha gobernado durante buena parte de los últimos 70 años- y la Gran Alianza Nacional Renovada (GANAR) de centroizquierda, integrada por el Partido Liberal y el Movimiento Guasú del ex presidente Fernando Lugo.

El candidato colorado será Mario Abdo Benítez, hijo del ex secretario privado del dictador Alfredo Stroessner, quien derrotó en elecciones internas a Santiago Peña, el favorito del presidente Horacio Cartés. Por su parte, GANAR lleva como candidato presidencial al liberal Efraín Alegre, mientras que el candidato a secundarlo es el periodista Leonardo Rubín, quien pertenece al movimiento de Lugo. El candidato oficialista, conocido popularmente como "Marito" y vinculado al ala más conservadora del Partido Colorado, aparece como favorito. Sin embargo, los dos candidatos están prometiendo un cambio sustancial con relación al gobierno saliente.

Las elecciones en Paraguay son relvantes especialmente para el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) dado que influirán en la vida política del bloque regional no solamente a través de la figura del nuevo presidente sino a través de los diputados que serán electos para ocupar una banca en el Parlasur.

Colombia

Sergio Fajardo lidera las encuestas en Colombia. Es crítico de los
acuerdos de paz con las Farc.

Se celebrarán elecciones legislativas en marzo, pero son las presidenciales previstas para el 27 de mayo las que concentran la atención del país y de la región.

Por el momento no hay un claro favorito, lo que hace pensar que será en el ballotage en el mes de junio cuando se definirá quién será el nuevo mandatario. La elección del presidente será además decisiva para el futuro de los acuerdos de paz suscriptos por el mandatario saliente, Juan Manuel Santos, con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y para las negociaciones que avanzan en el mismo sentido con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Recuérdese además que los ex guerrilleros participarán por primera vez en elecciones democráticas y bajo el mismo acrónimo (ahora con el nombre de Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común), lo que representa un condimento especial para los comicios. La posibilidad real de que el líder de las FARC, Rodrigo Londoño (alias Timochenko) llegue a disputar los primeros lugares es casi inexistente. Pero su posicionamiento con respecto a los acuerdos de paz es, por el momento, lo que mejor define a los seis candidatos con mayores posibilidades. Entre los críticos frontales del proceso se encuentran el uribista Iván Duque y la conservadora Marta Lucía Ramírez, con el ex vicepresidente Germán Vargas Lleras en una posición más ambigua. Entre los candidatos que defienden el acuerdo estarían su negociador principal, Humberto de la Calle, el ex alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, y el ex gobernandor de Antioquía, Sergio Fajardo, quien por el momento encabeza los sondeos. Aún no hay nada definido, ni siquiera las eventuales alianzas que podrían tejerse desde ahora hasta mayo.

México

El progresista López Obrador intenta por tercera vez ganar la presidencia.

Las elecciones presidenciales se disputarán el 1° de julio y tampoco tienen un claro favorito, aunque por el momento el referente progresista Andrés Manuel López Obrador encabeza casi todos los sondeos. Él ya estuvo cerca de alcanzar la presidencia en dos ocasiones. En 2006 Felipe Calderón lo derrotó con una diferencia de sólo el 0,56 por ciento, que dio lugar a suspicacias y reclamos. En 2012 también quedó segundo, detrás de quien hoy ocupa la presidencia, Enrique Peña Nieto.

La principal dificultad con la que cuenta López Obrador es que perdió el apoyo del Partido de la Revolución Democrática (PRD), un partido de izquierda con raigambre en el Sistema Político mexicano. El PRD hizo una insólita alianza con el conservador PAN y formaron el denominado Frente por México. Su candidato, Ricardo Anaya, podría ser quien compitiera en un eventual ballotage con López Obrador, desplazando a José Antonio Meade, del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI). Meade tiene en su contra la baja popularidad del gobierno de Peña Nieto, en el cual se desempeñó como secretario de Hacienda, Desarrollo Social y Relaciones Exteriores. Pero tiene a su favor los recursos y la estructua del PRI, partido hegemónico que desde 1929 ganó todas las elecciones presidenciales a excepción de dos.

Por su parte, Anaya apunta a capitalizar la voluntad de cambio que parece aflorar en un sector importante del electorado mexicano, por encima de López Obrador. A su favor, cuenta el apoyo de importantes sectores empresariales así como los temores que despierta López Obrador en sectores más conservadores del electorado.

Brasil

Messias Bolsonaro, el candidato de extrema derecha que
avanza en los sondeos de Brasil.

Las elecciones generales en Brasil tendrán lugar el 7 de octubre, pero es más que probable que se celebre una segunda vuelta el día 28 de ese mismo mes. El primer acontecimiento de esos comicios tendrá lugar el 24 de enero y no correrá por cuenta de los votantes brasileños, sino del poder judicial. Ese día se conocerá el resultado de la apelación del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva en contra de su condena por corrupción, lo que determinará si el hombre que por el momento encabeza todos los sondeos puede participar en los comicios o no. Las elecciones brasileñas variarían sustancialmente con Lula como candidato o sin él. Una victoria del Partido de los Trabajadores (PT) luego de tantas acusaciones de corrupción parece impensable si no es con Lula como candidato. Pero la consagración de su figura en la boleta también podría alentar la creación de coaliciones de derecha, en un clima electoral caracterizado por la fragmentación. El descontento de los brasileños con su dirigencia política parece haber allanado el camino para la irrupción de candidatos no tradicionales como Jair Messias Bolsonaro, el diputado de extrema derecha que se encuentra segundo en los sondeos.

Venezuela

Rafael Ramírez es una figura en ascenso dentro del chavismo, que le
hace sombra al propio Nicolás Maduro.

Es la gran incógnita de este calendario electoral. En primer lugar porque no está definida siquiera la fecha de los comicios. Tradicionalmente las elecciones presidenciales se celebran en diciembre, pero no hay garantías de que el Consejo Nacional Electoral vaya a esperar hasta ese entonces. El mal momento que atraviesa la dividida oposición venezolana podría hacer que Nicolás Maduro opte por adelantar las elecciones.

Pero las incógnitas no se limitan solamente a las fechas. La polémica Asamblea Nacional Constituyente determinó que los partidos que no hubieran participado en las recientes elecciones municipales no podrán participar en la contienda por la presidencia. Además, varios fallos judiciales impiden la candidatura de importantes figuras de la oposición, lo que dificulta la identificación de posibles candidaturas. Hasta al propio Maduro le han empezado a salir posibles contrincantes desde el mismo chavismo, como el ex presidente de la petrolera estatal PDVSA Rafael Ramírez. Todo esto sin contar las dudas existentes respecto de la imparcialidad y confiabilidad de las autoridades electorales.

Es poco probable que la oposición renuncie a la posibilidad de medirse con oficialismo en las urnas a pesar de lo difícil de su situación y teniendo en cuenta que la participación también implica la aceptación de unas reglas de juego -por lo menos- amañadas. Después de las protestas callejeras que caracterizaron 2017 y en medio de una feroz crisis económica que tiende a profundizarse, todo indica que este año los venezolanos tendrán una nueva oportunidad para decidir si continuar con la Revolución Bolivariana u optar por un cambio. En ninguno de los dos casos el futuro será sencillo para ellos.

 

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