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Protestas en Chile y Ecuador: ¿por qué no explotó la Argentina de Macri?

El ajuste de los gobiernos de Lenin Moreno en Ecuador y de Sebastián Piñera en Chile provocaron un estallido social que derivó en masivas protestas durante varios días. Como consecuencia del malestar de los ciudadanos, tras duras jornadas de represión y violencia, las medidas tomadas por los mandatarios fueron derogadas.

En Argentina, el presidente Mauricio Macri implementó durante casi cuatro años políticas económicas similares a las que provocaron una explosión social en otros países de Latinoamérica, pero la reacción de la sociedad no fue disruptiva. Analizando las semejanzas y diferencias entre las realidad ecuatoriana, chilena y local, en Rosarioplus.com intentaremos reflexionar sobre ¿por qué no explotó la Argentina de Macri?  

El oasis se prendió fuego

El reloj marcó las 00:00:00 horas del día 6 de octubre de 2019, un nuevo domingo comenzaba  en el "oasis de América Latina" (frase utilizada por el presidente Sebastián Piñera para describir la ausencia de cimbronazos sociales en Chile) y la jornada parecía normal; con excepción de un detalle: una gota había rebalsado el vaso. El viernes anterior, el gobierno nacional había anunciado que el billete de metro en las horas pico pasaría a costar de 1,13 dólares a 1,17, un golpe duro al debilitado bolsillo de los trabajadores y estudiantes trasandinos.

El rechazo al tarifazo del pueblo chileno comenzó con "evasiones masivas" en el subte, usuarios que sorteaban el molinete adrede para ingresar a los andenes sin pagar, y continuó con manifestaciones en las calles de Santiago, con quema de diversas estaciones de metro y buses, saqueo de supermercados y ataques a cientos de instalaciones públicas. Ante la masiva protesta, Piñera decidió decretar el toque de queda y sacar los militares a la calle. "Estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable, que no respeta nada ni a nadie, que está dispuesto a usar la violencia y la delincuencia sin ningún límite", afirmó el mandatario.

Un aumento al boleto desató una tensión social inédita en Chile

La brutal represión, que se pudo observar a través de los videos e imágenes que los usuarios de las redes sociales subían a diario, ocasionó miles de heridos y al menos quince muertos, pero no logró callar al pueblo, que sigue reclamando por sus derechos a pesar de la derogación del aumento del boleto del subte y el pedido de disculpas de Piñera.

"El modelo chileno que se nos había vendido, que era tan alabado y señalado como la ruta para el progreso, produjo la octava sociedad más injusta del mundo según Naciones Unidas", señaló el politólogo y sociólogo argentino Atilio Borón, y advirtió: "De alguna manera tenía que explotar y fue con el aumento en el precio del metro".

En diálogo con Sí 98.9, el doctor en Ciencia Política por la Universidad de Harvard aclaró: "Los procesos sociales no surgen sólo ante los grandes actos de opresión o explotación a los cuales se somete a un sector de la sociedad, sino lo que gatilla la acción es una cosa muchas veces menor, anecdótica. La gran Revolución Francesa comenzó con un pequeño aumento en los precios del pan en unos suburbios de París".

Sobre la desigualdad en el país trasandino, el director del Centro de Complementación Curricular de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Avellaneda explicó que las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), que son instituciones financieras privadas que se encargan de administrar los fondos de cuentas individuales de ahorros para pensiones, "se queda con el 20 por ciento del ingreso de los trabajadores en Chile", a excepción de los militares "que siguen con su sistema de reparto". Además, el especialista remarcó que los "representantes legislativos son probablemente los mejores remunerados a nivel mundial" y el 54 por ciento de la gente que tiene relación de dependencia formal "no llega a superar la línea de pobreza".

"La gente dijo basta, y las demandas acumuladas, como las jubilaciones, provocó una situación descontrolada que no sabemos cómo va a terminar", concluyó Borón.

Ecuador en el Fondo

La rebelión social ecuatoriana comenzó luego de que el gobierno anunciara un conjunto de medidas para reducir el gasto público e incrementar los ingresos del Estado y obtener créditos del Fondo Monetario Internacional (FMI) por más de US$4.200 millones.

El plan de Lenin Moreno incluyó la eliminación de los históricos subsidios a la gasolina, lo cual provocó un incremento en el valor del combustible, que pasó de 1,85 dólares a 2,30. Las medidas de "austeridad" del ex vice presidente de Rafael Correa generaron indignación en los sectores más afectados, como transportistas y taxistas, y los decepcionados votantes que habían sufragado a favor de la continuidad de la Revolución Ciudadana. Asimismo, con el correr de las horas, la cólera del pueblo se transformó en lucha cuando el movimiento indígena invadió Quito con más de 10 mil personas.

Quito, otro hervidero disparado por la receta del ajuste permanente

El domingo 13 de octubre, tras 12 días de intensas protestas, el gobierno de Ecuador accedió a derogar el decreto que eliminaba el subsidio a los combustibles y por el cual se había generado una gran ola de protestas en el país.

"Una solución para la paz y para el país", manifestó el Moreno y agregó: "El Gobierno sustituirá el decreto 883 por uno nuevo que contenga mecanismos para focalizar los recursos en quienes más los necesitan".  

¿Por qué no explotó la Argentina de Macri?  

Para establecer un paralelo entre la reacción de un sector de la sociedad de Ecuador y Chile, ante las medidas neoliberales de los gobiernos de Sebastian Piñera y Lenin Moreno, y la pasividad del pueblo argentino hace falta un estudio profundo de la política, economía, cultura e historia regional. Sin embargo, a priori se pueden trazar algunas líneas sobre las realidades que viven los países latinoamericanos.

"Argentina no tiene un movimiento indígena capaz de articular toda una protesta, en un plano nacional, con una fuerza de 10 mil personas movilizadas ingresando a la capital del país y con una plataforma de demandas que puedan ser capaces de sentarse a dialogar por la fuerza con un presidente", comentó Melisa Argento, licenciada en Ciencia Política de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), a la hora de comparar el estallido social ecuatoriano con nuestro país.

En diálogo con Rosarioplus.com, la Magister en Ciencia Política de Flacso Ecuador manifestó que el actor nacional que tendría que cumplir con el papel del movimiento indígena en Argentina es la CGT, pero por lo menos en los últimos 30 años de historia nacional, la central sindical tuvo "un rol más ambivalente", ingresando en un "dialoguismo más corporativo y sectorial" con el Gobierno. Aunque en el país existen otras centrales sindicales reconocidas, hasta el momento no lograron articularse como fuerza única o hegemónica.

"Argentina es una sociedad con fuertes sindicatos, gremios y actores que hacen la mediación política, por lo cual la gente deposita en ellos las herramientas de negociación y presión más grandes. De ahí, si eso sucede o no tiene que ver con otro cuento, pero la gente no sale efusivamente a protestar, sino que deriva en esas estructuras sindicales y coorporativas gran parte de la mediación política", explicó la docente y distinguió: "Esto en Ecuador no estaría funcionando así".

Sobre las semejanzas entre la sociedad argentina y ecuatoriana, la especialista en el estudio de la relación Estado/movimientos sociales dijo: "Son países contenidos por las políticas que parten del condicionamiento del FMI para el nuevo ciclo de reendeudamiento". 

"Habría que pensar por qué hay ciertas políticas como los tarifazos que en el plano de la gasolinas, particularmente, en Ecuador puede encender una chispa tan potente y en Argentina no (más allá de que hay actores que se manifestaron como las multisectoriales contra los tarifazos)", se preguntó a modo de reflexión la licenciada en Ciencia Política.

En sintonía con Argento, Atilio Borón consideró que la dirigencia sindical argentina es "muy propensa a la negociación y está muy sometida a las reglas que impone el gobierno".

Por su parte, el analista de política internacional Mariano Yakimavicius, comentó: "En Chile hubo una explosión producto de una desigualdad que se sostuvo durante mucho tiempo sin contención".

A la hora de comparar la situación del pueblo trasandino y la local, el licenciado en Ciencia Política dijo: "En Argentina no se dieron las mismas condiciones que en Chile, producto del ajuste, porque en toda escalada de violencia social necesitás de dos elementos: un combustible y una chispa que encienda el fuego. El primero es la desigualdad social, el segundo el ajuste. En Argentina hay cada vez más desigualdad social, y tiende a parecerse cada vez más a Latinoamérica en ese sentido, pero cuando el ajuste empezó a mostrar su cara más dura, a mediados de 2018, se aceleraron los tiempos electorales y la salida por las urnas se avecinó; y se vio como la salida natural de la crisis".

Al analizar los motivos por los cuales no hubo un estallido social en el país, Yakimavicius consideró que el macrismo es "mucho menos autoritario", permitiendo piquetes, movilizaciones, corte de rutas, huelgas; logrando una dosificación de la violencia. Además, "hubo una suerte de sorpresa, indignación y adormecimiento social producto de la toma de estado público de muchos casos de corrupción del gobierno anterior" que no permitió ver la realidad económica del país.

"Argentina tiene una red de contención social, que a pesar de sus falencias, es muy superior a la de otros países de la región. En Chile no existe la asistencia social que hay en Argentina, por eso se facilita que la llama prenda", concluyó el docente, en diálogo con Rosarioplus.com.

Asimismo, el politólogo Atilio Borón también remarcó: "Hubo una red de contención social muy fuerte en Argentina, el gobierno, que criticó los planes de la época del kirchnerismo, los aumentó". 

Por su parte, el referente de la Corriente Clasista y Combativa, Eduardo Delmonte se sumó al análisis de por qué no explotó la Argentina de Macri: "Estamos a días de la posibilidad de consolidar un cambio de gobierno nacional, creo que el pueblo a decidido esperar, a pesar de todo lo que le pasa, y optar por el camino pacífico".

A pesar de la paciencia y esperanza de los movimientos sociales por un cambio de signo político en la Casa Rosada, el integrante de la CCC consideró que en los últimos años se logró frenar el ajuste de Cambiemos y dejar sin tratamiento la Reforma Laboral. 

"Se ha logrado una unión muy importante entre el movimiento obrero y social, frente al Congres,o que hizo retroceder al gobierno, si bien pasó la Reforma Previsional se abandonó la Laboral", señaló el dirigente, recordando la masiva manifestación de finales del 2017.

"El punto de inflexión fue lo que pasó en frente del Congreso (de la Nación) en diciembre de 2017, desde ahí empezó una caída del gobierno, con paros nacionales y marchas", afirmó Delmonte y añadió: "El plan de ellos (macrismo) era mucho más ambicioso, aunque moderando las consecuencias fueron tremendas".

"Aún con un sindicalismo muy complaciente no pudieron avanzar con la Reforma Laboral. Los que estuvimos en el fondo del pozo no paramos de pelear, por supuesto que celebramos los paros, pero muchas veces estuvimos solos", concluyó.

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