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El cura Justo José Ilarraz comenzó a ser juzgado este lunes por un tribunal entrerriano por el abuso de siete chicos cuando ejercía como prefecto de disciplina en el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo, entre 1985 y 1993. Se lo acusa de haber abusado de siete chicos, de entre 10 y 14 años.

Ilarraz llegó a los tribunales de Paraná, ubicados frente a la Casa de Gobierno provincial, unos 45 minutos antes del inicio del proceso. El cura, que llegó acompañado por su hermano, no hizo declaraciones y recorrió el tramo hasta la Sala 1 con una fuerte custodia policial, a la que se sumó un cordón de periodistas que intentaron en vano conseguir alguna declaración del imputado. En los pasillos previos a la Sala, integrantes de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico esperaron su paso al grito de "¡abusador! ¡abusador!". Una chica, hija de una víctima del cura, rompió en llanto al verlo pasar.

"Esperamos un castigo ejemplar. Una sentencia que signifique una reparación histórica", dijo Liliana Rodríguez, integrante de la Red, al precisar cuál era la expectativa de la agrupación frente al proceso. "Esta sentencia tiene que ser una reparación para los valientes que se animaron a hablar. No es que esperaron treinta años. Pudieron (hablar) después de treinta años", dijo Rodríguez, que además es psicóloga.

El juicio - a cargo del tribunal integrado por Alicia Vivian, Carolina Catagno y Gustavo Pimentel - será a puertas cerradas "y estamos de acuerdo en no compartir el mismo espacio físico. No todos podemos reaccionar de igual modo", dijo la profesional en elíptica referencia a la situación de las víctimas frente a su victimario.

El proceso se extenderá hasta la primera semana de mayo, y el 7 y 8 de ese mes están previstos los alegatos.
Fueron citadas a declarar 75 personas, entre las que se encuentran 24 sacerdotes, cuatro ex sacerdotes y cuatro obispos, entre ellos arzobispos eméritos de Paraná, como Estanislao Esteban Karlic y Mario Luis Maulión, y el actual arzobispo de la capital provincial, Juan Alberto Puiggari. 

Ilarraz fue suspendido por la Iglesia en 2012 para oficiar misas en público. Entre las pruebas contra el presbítero hay una carta del Vaticano que revela que en una confesión realizada en 1997 el sacerdote reconoció los abusos y mostró arrepentimiento ante el Tribunal Eclesiástico.

Ilarraz confesó ante la Santa Sede haber tenido "relaciones amorosas y abusivas con seminaristas menores", indicaron voceros de los tribunales que detallaron que el escrito es copia de una carta del 18 de enero de 1997.
El 13 de septiembre de 2012, la revista "Análisis" publicó en su portada la historia de los abusos de Ilarraz. 
A partir de entonces, la Procuración General inició de oficio una investigación, y a los pocos días sumó los primeros dos testimonios de sus víctimas.

El juicio será el segundo que se sustancia a un religioso en Entre Ríos por abuso y corrupción de menores, ya que por la misma causa fue condenado en 2017 a 25 años de prisión efectiva el cura Juan Diego Escobar Gaviria, de Nogoyá.

A comienzos de abril, el arzobispo de Paraná, monseñor Juan Alberto Puiggari, aprobó un protocolo para "prevenir y concientizar" a los feligreses sobre "la gravedad que revisten los abusos a menores de edad" y establecer "normas de actuación" que se deberán seguir en casos de denuncias de esos delitos.