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Uno de los cinco detenidos en las últimas horas por el atentado a balazos contra la Fiscalía de Montevideo 1968 es un policía en actividad, a quien le encontraron en su domicilio un revólver calibre 38 sin la debida registración. Los jefes de la Policía de Investigaciones que hablaron este miércoles al mediodía se declararon "casi seguros" de estar ante el esclarecimiento de al menos ese ataque a balazos, el último de una docena perpetrada contra objetivos judiciales vinculados a la causa penal de la banda Los Monos. Con este miembro de la fuerza arrestado, suman tres los policías involucrados en la investigación de estos ataques que estremecen la agenda política local.

El comisario Gustavo Bella, jefe de la brigada operativa de la PDI, explicó que entre las cinco personas detenidas entre la tarde noche del martes y esta madrugada, hay una mujer que tenía sobre sí un pedido de captura de un juzgado de Tostado. A los cuatro varones se les incautó sendas armas de fuego: dos pistolas 9 milímetros, un revólver calibre 38 y una escopeta. 

El revólver no estaba registrado, y apareció en el domicilio de un suboficial de la sección Agrupación Cuerpos, de la Unidad Regional II, que quedó detenido. La pesquisa llegó hasta él a partir del entrecruzamiento de llamadas telefónicas sobre un conjunto de líneas intervenidas. Sus titulares habían sido señalados por testimonios que los involucraron en el atentado ocurrido el martes de madrugada. Horas más tarde, y luego de una persecución, la policía y Gendarmería capturó a nueve personas como sospechosas de la balacera. Dos de ellas también son suboficiales de policía a quienes unos gendarmes los sorprendieron poco después del atentado en Isola y Acceso Sur, a bordo de una moto, cambiándose de ropa a la intemperie y junto con un hombre de civil, en otra moto, que portaba un cargador de pistola. Quisieron escapar pero fueron aprehendidos.

Esas primeras detenciones desencadenaron el raid de 40 allanamientos posteriores, a instancias del fiscal Matías Edery. Entre esas requisas, una tuvo lugar en un departamento de San Luis 1163, donde reside uno de los policías implicados.

Durante el despliegue policial también fue demorado un suboficial retirado de Prefectura Naval, pero luego fue liberado.

Además de las armas, se secuestraron gran cantidad de teléfonos celulares, pendrives y computadoras, todos elementos que serán sometidos a peritajes.

La redada de esta madrugada hizo foco en un pasillo de Lima al 2100, en barrio Bella Vista. Allí se erige un asentamiento precario, y el pasillo comunica esa cuadra con las calles Riobamba y Servando Bayo. Un ejército de policías requisó más de veinte viviendas en ese sector, y apresó a cuatro de las cinco personas detenidas. También hubo otro allanamiento en Garay al 5700 y en el pasaje 1221 (zona de Centeno al 4100).

"Estamos casi seguros de llegar al esclarecimiento (del ataque), por la inteligencia que se realizó sobre los teléfonos celulares y la observación de las cámaras de la Central de Inteligencia. Además, se obtuvo material de importancia en el vehículo interceptado ayer", dijo el comisario Ernesto Chamorro, de PDI, en alusión al Renault 9 desde donde se consumó el tiroteo y cuyo conductor, de 23 años, escapó hasta Seguí y Avellaneda, donde finalmente fue capturado.