Venta de droga, usurpación de viviendas, amenazas a vecinos y asesinatos, son algunos de los delitos que en Villa Banana son atribuidos a “la banda del Pandu”. Sin embargo,  el crimen de Guadalupe,  la nena de 12 años que fue abusada y asesinada el pasado 25 de mayo, sobrepasó todos los límites y generó que los familiares digan basta.

"Los vecinos están indignados", señalaron fuentes cercanas a los vecinos de Villa Banana. Según le comentaron a Rosarioplus.com, los habitantes del barrio están convulsionados y con miedo por lo sucedido pero, a la vez, cansados por el accionar de la reconocida organización delictiva en la zona.

La banda del Pandu es liderada por Nelson Alexis Aguirre, quién se encuentra arrestado por el crimen de Javier Barquilla. Ante la ausencia del referente, el mando de la agrupación, vinculada al narcomenudeo y a varios robos, quedó a manos de Wititi, cuñado del detenido.  A excepción de Pandu, que tiene 35, el resto de los integrantes de la banda no superan los 21 años. El número de integrantes es escaso pero tiene un extenso prontuario, entre los más reconocidos se encuentran: el Chueco, Muqueño, Ñoño, Sebi, el Rengo.

En la última semana, se sumó a la lista el adolescente Gabriel Q, de 16 años, quién sería el presunto autor del crimen de Guadalupe Medina.

Pandu, el jefe

Nelson Alexis Aguirre, alias Pandu, fue detenido en abril del 2015. El hombre de 35 años, que era buscado por cometer dos asesinatos (entre ellos el de Javier Barquilla), una tentativa de homicidio y al menos tres robos calificados; fue detenido por la Policía de Investigaciones en Villa Gobernador Gálvez.

A pesar de su detención, el accionar de la banda, que se había instalado en Villa Banana desde principio de 2015, continuó con su raíd delictivo bajo el mando de Gustavo Berón, cuñado de Pandu.

Nelson es el principal sospechoso de haber asesinado a Javier Barquilla, un albañil de 37 años que fue baleado el 4 de febrero de 2015 cuando salió en defensa de su cuñado, a quien los secuaces de “Pandu” le habían entrado a robar en la casa para luego ocuparla.

La falta de urbanización propicia la marginalidad.
La falta de urbanización propicia la marginalidad.

Wititi, el sucesor

En diciembre pasado, Gustavo Rodrigo “Wititi” Berón, de 21 años, fue condenado a tres años de prisión efectiva por el delito de amenazas coactivas calificadas por el uso de arma de fuego. Sin embargo, el joven recuperó la libertad por un acuerdo de partes.

El cuñado de Pandu, señalado por los vecinos como heredero del mando de la banda ante la ausencia del líder, recuperó su libertad a cambio de algunas condiciones, como fijar domicilio, someterse al control de la Dirección de Asistencia y Control Pospenitenciaria y abstenerse de consumir estupefacientes o abusar de bebidas alcohólicas, etc.

A pesar de las pautas establecidas por la justicia, Wititi volvió a cometer un delito. El 16 marzo, junto a otro integrante de la banda apodado “Chueco”, protagonizó una violenta entradera a una familia que vive en Lima al 2900. 

La policía encontró parte del botín en la casa de las hermanas de Berón, quienes fueron detenidas. La menor, Jésica, de 20 años y esposa de Chueco; y la otra, Romina, de 25 años y esposa de Pandu, aseguraron a los policías que no sabía nada del robo. 

Además, la esposa del Pandu, fue entregada al juez federal Marcelo Bailaque, porque está señalada en una causa por tráfico de estupefacientes. Actualmente, se encuentra con prisión domiciliaria. "Desde que ocurrió el crimen de Guadalupe, hay dos patrulleros frente a la casa de Romina Berón, no sabemos si por miedo a que se fuguen o para cuidarlas de posibles venganzas", señaló uno de los vecinos. 

Muqueño, el sicario sin límites

En enero, Lucas G., alias Muqueño, de 18, fue imputado por el crimen de Juan Carlos Sánchez, quien fue baleado el 11 de noviembre de 2015, en Rueda al 4300, y el de Wilfredo Leonardo Molina, de 23 años, en pasaje 1112 al 3100 (a la misma altura de Valparaíso). Al joven se le dictó prisión preventiva sin plazo por ambos casos.

También, fue señalado como autor del crimen de Nicolás Mamani, de 17 años, el adolescente asesinado en enero de este año, cuando se encontraba cerca de su casa en Manantiales al 3100.

Muqueño sería uno de los prófugos, que es buscado por la policía, por orden del fiscal Florentino Malaponte, encargado de investigar el crimen de Guadalupe.

Los hermanastros “Ñoño” y “Sebi”

Sergio Muñoz, de 29 años y militante del Movimiento Cuba MTR, fue baleado el 6 de marzo de 2015. Los indicados como autores del ataque fueron Jonathan Alberto Sosa, de 20 años y apodado "Ñoño"; y su medio hermano Franco Sebastián Alegre, "Sebi", de 19.

Los hermanastros fueron acusados de intentar matar, por una discusión previa, a Muñoz. La víctima recibió un disparo en el cuello (con orificio de entrada pero sin salida) y debió ser internado de urgencia.