Lila fuma y camina lento en la tierra de la muestra del campo Agroactiva. Hace comentarios por lo bajo a algunos que la acompañan y la adulan y, sobre todo, maneja los tiempos. Solo a eso se dedica últimamente: administrar su lengua filosa en los medios. No la estaría controlando demasiado, sobre todo en la interna opositora santafesina, a la que entró sin ataduras y a romper todo. Volvió Elisa Carrió.

Corrida de Juntos de Cambio empezó a calibrar distinto, otro de sus hábitos favoritos. Sin vueltas comenzó a disparar contra su exaliado Mauricio Macri, quien coquetea con tensar hacia la derecha junto al libertarismo. “Tiene un lado claro y un lado oscuro, y el lado oscuro está jugando para que pierda Juntos por el Cambio”. Volvió Lilita. 

La líder de la Coalición Cívica sostiene que Macri pretende concretar una alianza política con el ultraderechista Javier Milei para poner en marcha “un ajuste muy brutal” de la clase media y baja, para el que habrá que “reprimir hasta matar si es necesario” y por el cual "vamos a terminar en un juzgamiento por delitos de lesa humanidad". De esa forma le hace el juego a Horacio Rodríguez Larreta. A nivel nacional, Carrió quiere actuar como la reserva republicana del país, ya no moral como lo era en la etapa anticorrupción. 

En el bar El Cairo también se refirió a la política provincial (Rosarioplus)
En el bar El Cairo también se refirió a la política provincial (Rosarioplus)

En Santa Fe aún busca plantarse como reserva moral en el marco de la lucha contra el narcotráfico o los que supuestamente pactan con él. Aquí arrasó la Carrió embustera. Ligó, otra vez, a Antonio Bonfatti y Maximiliano Pullaro con el narcotráfico. También los senadores peronistas. El autoconvencimiento de una superioridad acusatoria la lleva a entrar a una provincia, en la que su espacio no tiene peso, y señalar y sembrar más barro del que ya existe.  

De esa forma se metió en la interna del frente opositor. Se suponía que beneficiaría a Carolina Losada, la rival interna de Pullaro, pero tampoco tuvo piedad con la senadora. “La quiero, pero no conoce Santa Fe”, largó sin vueltas en Agroactiva. Tampoco se salvó demasiado su ex aliado en el ARI, Pablo Javkin, intendente de Rosario. “Es impotente, pero no tiene nada que ver”. 

Hay varias Carrios, todas conocidas. La señora paqueta que acuerda con Macri, la defensora de la clase media que denuncia como nadie las locuras de Milei. Muestra lucidez en cuotas y veneno de contado. Sube un evangelio todas las mañanas en Twitter y entierra a sus exaliados por la tarde. Probablemente entre en escena en la provincia luego de los resultados de las PASO y luego desaparezca hasta que decida volver con la guadaña.