Rosarinos bucean en la ciencia invisible

Dos investigadores del Conicet y la UNR cuentan las características y los usos de la materia nanoscópica, que es invisible y mucho más pequeña que la microscópica

Pensar en nanotecnología implica hacerse la idea de trabajar con objetos que no se pueden ver. Entonces, ¿cómo hacen los científicos para estudiarlos?

Los investigadores del Instituto de Física Rosario (IFIR) Nora Pellegri y Fabio Busnengo (Conicet) explican cómo son y de qué manera se pueden manipular los materiales en escala nanoscópica, es decir, imposibles de captar para el ojo humano.

“Lo nano está varios órdenes de magnitud por debajo de la percepción del ojo humano, incluso de un microscopio común”, señaló la doctora Nora Pellegri, investigadora independiente del Conicet e integrante del Laboratorio de Materiales Cerámicos del IFIR y la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la UNR.

Para hacerse una idea de la pequeñez de la nanotecnología, “un nanómetro representa una milésima parte de lo más chiquito que muestra un microscopio” explicó Pellegri, y agregó que para acceder al mundo de lo nano suelen emplearse microscopios de transmisión o electrónicos de barrido de alta resolución, pero existen otros métodos más económicos y accesibles, como las técnicas del túnel o de fuerza atómica, que permiten palpar los objetos nanoscópicos.

Fabio Busnengo, investigador independiente del CONICET y miembro del Grupo de Fisicoquímica en Interfases y Nanoestructuras del IFIR, señaló que uno de los tantos intereses en relación al avance científico de la nanotecnología es que, por el tamaño de los nano-objetos, se los puede hacer funcionar como una "máquina"  extremadamente eficiente desde el punto de vista de consumo energético.

¿Dónde está lo “nano”?

“Entre el mundo microscópico y el mundo atómico, hay un intervalo que abarca la materia en ese entorno, donde hay muchas propiedades que aparecen y que no le son propias al mundo atómico ni al mundo del material en masa” explicó Nora.

Por ejemplo, el átomo de oro tiene ciertas propiedades que son muy diferentes a las del oro macizo en un anillo, y en el medio están las nano-partículas de oro, que presentan características, físicas y químicas muy distintas a esas dos.

Fabio Busnengo indicó que “en los objetos nano una fracción importante de los átomos ocupa la superficie,  es por esto que se comporta de una manera distinta a un bloque grande de ese material, donde la amplia mayoría se ubica en el interior y actúa colectivamente de otra manera.

“Esto permite que surjan propiedades diferentes, novedosas, a partir de las cuales se las puede controlar y en la medida que la tecnología permita manipularlo, que es lo que se está logrando, es se posibilitan grandes desarrollos tecnológicos”.

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