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La escuela es la institución por excelencia responsable de enseñar conocimientos, pero no sólo científicos, sino también culturales y experienciales con estrecha relación a la vida cotidiana de los estudiantes.

Si bien históricamente se ha caracterizado por una enseñanza que sólo prestaba atención al contenido y a una visión cientificista, en la cual preponderaban los conocimientos propios de las ciencias tradicionales, comprobados universalmente; desde hace ya varias décadas, hay otra mirada más abarcadora que incluye las subjetividades en el aula y las multiculturalidades.

Quizás, quien no camina las escuelas cree que en esta institución social se mantienen tradiciones cristalizadas  y que se sigue enseñando como antaño, cuando, en realidad, hay otras perspectivas de trabajo en el aula actual.

Hoy por hoy, todo docente basa su trabajo en un diseño curricular provincial con contenidos y problemáticas propuestos para cada área o disciplina; sin embargo, tiene la libertad y la autonomía para decir qué y cómo trabajarlo con sus estudiantes. Es decir, elige, adapta, quita o agrega en función de  los alumnos y de la realidad  en la cual sus prácticas se hallan insertas.

 

Caso Maldonado

Hace pocos días, CTERA publicó un documento con propuestas para el aula, las cuales eran actividades propiamente dichas para implementar en la escuela primaria, pero no distinguía para qué grado iban dirigidas. Es decir, se proponían tareas específicas sin diferenciar las edades y ya es de conocimiento público que un niño de 6 años no es igual a uno de 12.  Por ende, sugerir un trabajo en el aula, válido para todos los niños argentinos, sin distinguir el contexto ni regionalismos, es antididáctico y va en contra de los postulados que la  Psicología, la Pedagogía y la Didáctica enseñan en la formación docente a todo aquel que pretende enseñar.

Además, el tema abordado aún está sin resolver. Hasta que la justicia no determine cómo fue la desaparición de este joven, no se puede afirmar, tal como señala dicho documento, que fue una desaparición forzada, aunque todos los indicios indiquen que así fue. Sí es necesario sostener en clases que en un Estado democrático, que se precie de tal, necesita dar garantías a cada habitante, tal como se enseña en el día a día del aula.

¡Santiago Maldonado debe aparecer! No es sólo una expresión de deseo, sino que debemos exigir que el Estado se ocupe de que esto ocurra lo antes posible y respetando sus derechos como ciudadano argentino.

Los valores democráticos se enseñan en la escuela, pero no sólo allí. Cada uno, desde su lugar, con los recuerdos de una dictadura siniestra y trágica como la que tuvimos, debemos defender la democracia. Señalar que este Gobierno o el anterior fueron una dictadura, más allá de gestos autoritarios que puedan haber tenido, es un reduccionismo y una irresponsabilidad.

La democracia se sostiene con más democracia, eso se enseña en la escuela de hoy.