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Una insólita historia sucedió en Francia entre un cliente, un barman y unas cuantas copas de más. Es que un barman de la ciudad de Clermont-Ferrand deberá ir a prisión acusado de ser responsable de la muerte de un cliente que bebió 56 copas de un fuerte licor y horas más tarde murió por un paro cardíaco.

Sucedió en octubre del año pasado en Le Starter, el lugar donde el barman Gilles Crepin le sirvió 56 tragos en una hora para que el cliente rompa el récord del lugar, incluso argumentan que lo arengó. Sin embargo, se le fue la mano con las copas, debió ser internado de urgencia, y poco después murió de un paro cardíaco.

Según la autopsia, tenía un nivel de 3,7 gramos de alcohol en sangre. Según informaron medios franceses, el barman, al haber accedido a darle ilimitadamente copas, fue condenado a cuatro meses de prisión, aunque podrá gozar de libertad condicional.