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Histórica marcha multicultural contra el terrorismo

Millones de personas se manifestaron a partir de los hechos que sacudieron al mundo en los últimos días. Toda París se unió bajo una sola consigna

Rara vez una manifestación en París resultó tan heterogénea, multicultural y multirreligiosa como la que este domingo desbordó las calles del noreste de la ciudad para recordar con emoción a las 17 víctimas del atentado a Charlie Hebdo y los ataques de los últimos días. Los manifestantes hicieron oír sus opiniones.

"Aquí estoy bien, lejos de esos dirigentes que no conocen la calle y que salen a marchar 200 metros para las cámaras de televisión. El pueblo está aquí por iniciativa propia, no porque el gobierno nos convocó", bramó en la mitad del cortejo el veterano Jean-Yves, militante de la asociación SOS Racismo, detrás de sus mostachos enarbolando un cartel con la leyenda "Yo soy Charlie" en árabe.

En una manifestación sin precedentes en Francia (alrededor de un millón y medio de personas sólo en París), familias con sus niños, personas mayores, musulmanes con su tradicional djallaba mezclados con judíos ortodoxos o jóvenes habitantes de los suburbios más pobres de la capital francesa coparon la ciudad.

"Por primera vez salgo a la calle porque la situación se agrava y hay que decir basta. Se habla mucho de la islamofobia pero como judía siento que nos estamos acostumbrando a vivir con un antisemitismo insoportable", le dijo a la agencia Télam Elise, parisina de 24 años.

El treintañero Jacques, con su kipá y una fotocopia en blanco y negro pegada en su campera deportiva con la inscripción: "Soy judío. Soy musulmán. Soy todo el mundo".

"Abajo la muerte", pudo leerse en una gran banderola de un grupo de artistas latinos y franceses desplegaron detrás de una marioneta de La Marianne, la mujer que simboliza a la República francesa, con los ojos vendados y el rostro ensangrentado.

Con las calles cortadas al tránsito y como la enorme afluencia obligó a cerrar más estaciones de subte que lo previsto, las arterias de todo el noreste de la ciudad se transformaron en peatonales, sorprendiendo a los pocos desprevenidos.

La desconcentración de la marcha colapsó el transporte y todos los bares de los alrededores de la plaza de La Nación, pero en un clima más festivo que el silencioso inicio de la manifestación.

(Télam)

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