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Se retiró Pompei, el árbitro de aquel insólito empujón al Tata Martino

Se sabe, los árbitros no son los buenos de la película. ¿Acaso alguien es hincha o fanático de uno? Pero algunos referís se vuelven icónicos y terminan concentrando la antipatía de alguna que otra hinchada de un club en particular por un hecho específico que marca a fuego la retina del fanático de un equipo de fútbol. Y el hincha puede ser rencoroso. Muy.

Es el caso de Juan Pablo Pompei, el árbitro que este viernes le puso fin a casi 20 años de carrera dirigiendo por última vez un partido de primera división, y el rechazo que despertó entre los hinchas de Newell's. Un hecho insólito que pasó una vez y que marcó para siempre a los leprosos, que cada vez que escuchaban el nombre del referí, no podían recordar más que una sola cosa: aquel violento e irracional empujón al Tata Martino.

Corría mayo de 2013. Tras casi un año y medio en el banco leproso, Gerardo Martino ya había logrado imponerle su impronta a un equipo que se olvidaba del promedio del descenso y peleaba el campeonato. Aquel lunes 6, la Lepra tropezaba ante Arsenal en Sarandí: caía 2 a 0 y perdía la punta del torneo Final en manos de Lanús. Corría el minuto 35 del segundo tiempo y a Pompei se le fueron las cosas de las manos.

De repente, el árbitro se cansa de Martino, que había protestado intensamente varios fallos del juez durante casi todo el partido. Con gestos ampulosos, el referí decide echar al DT e ídolo leproso. La decisión pone aun más nervioso al Tata, que sigue protestando. Entonces, Pompei corre hacia él y, cuando lo tiene casi cara a cara, le da un soberbio empujón hacia atrás. La escena quedó en las retinas de los hinchas rojinegros, que no se olvidaron de aquella bizarra anécdota ni siquiera luego de haberse consagrado en aquel campeonato.

Después del partido, Pompei y Martino se comportaron como dos caballeros: "Me expulsó bien", dijo el Tata, quien minimizó aquel encontronazo: "Son cosas que pasan". El árbitro también bajó los decibeles. "Me desubiqué, si tengo que pedirle disculpas públicas, lo hago",  le dijo a la prensa después del partido.

La cosa quedó ahí. Para ellos dos. Los hinchas nunca perdonaron aquel gesto de Pompei contra uno de los máximos ídolos del Club del Parque. Cada vez que el árbitro pisó el Coloso, no fue bien recibido. Quizás haya algún leproso que hoy piense en que la regordeta silueta del juez ya no pisará el verde césped del Marcelo Bielsa y, quien no dice, sienta un dejo de nostalgia. 

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