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La caída del consumo en el marco del aislamiento obligatorio, junto con los incrementos en los alquileres y las tarifas ahogaron a gran cantidad de pymes y comerciantes de la ciudad que debieron cerrar sus negocios en el último tiempo. Según un relevamiento de la Concejalía Popular, hay unos 7.400 locales ociosos. Se trata de un 30% más que a principios de marzo.

"Las ventas en noviembre y diciembre no fueron buenas y en enero y febrero significaron una caída muy importante en la actividad productiva. La expectativa de un cambio de gobierno no alcanzó para frenar la sangría sobre los locales comerciales", señaló en diálogo con Si 98.9 Nire Roldán, referente de la Concejalía Popular.

En este sentido, subrayó que el cierre de locales comerciales "es muy importante debido al parate de distintos rubros durante 60 días". "Las parrillas están en crisis total, ya de por si la comercialización de carne requiere toda una especialización y eso hace que muchas no puedan funcionar correctamente, no les da rentabilidad", ejemplificó.

De 5 mil locales ociosos que registraba la ciudad a principios de marzo, se incrementaron a 7.411, es decir casi un 30% por ciento más. En tanto, Echesortu, Ayacucho y Empalme Graneros son las zonas que registraron un menor nivel de caída. En contraste, el centro y macrocentro "muestran un panorama desolador", señaló Roldán.

Al respecto, mencionó que Pichincha, uno de los grandes epicentros gastronómicos de la ciudad, presenta un alto nivel de cierre de locales, algo que según Roldán "tiene que ver con el tipo de actividad que desarrolla".

"Aquellos comerciantes que tenían dos o tres locales, redujeron su actividad en uno o dos", mencionó. Puntualmente sobre los rubros vinculados con la comercialización de alimentos, Roldán explicó que" son los que se mantienen más estables".