Si uno se da una vuelta por la calle, no tardará mucho en darse cuenta del fenómeno. En mesas de restaurantes, paseando por la ciudad, incluso en las vacaciones, cuando uno supuestamente quiere “desconectar”.

En todos los momentos el centro de atención es hoy en día el celular. Es que parece que no se puede vivir sin echar un ojo a las redes sociales, sin charlar con teclas o sin compartir algunas fotos de lo que uno está viviendo. Si no, que se lo digan a Pampita, que se fue a disfrutar del sol y el nuevo amor hasta España pero lo que realmente quiere es salir bien en la foto.

Este “arte” de ignorar todo lo que no sea ese aparatito con pantalla tiene un nombre: Phubbing. Lo cierto es que el fenómeno se nombró hace ya varios años, en 2007, porque se veía venir la situación.

El término se originó en Australia, etimológicamente producto de la unión de las palabras phone (teléfono) y snubbing (despreciar). Y así como se originó la movida y el nombre, en internet surgieron también movimientos opositores a este fenómeno.

Entre otras la web stopphubbing, que sugiere cuestiones como que el 97% de la gente que come mientras mira el celu disfruta menos de su comida, o que la mayor parte de los phubbers se acaban convirtiendo en políticos.