Brandon Quintana e Ignacio Albornoz, los dos jóvenes que aun permanecen varados en Asturias.
Brandon Quintana e Ignacio Albornoz, los dos jóvenes que aun permanecen varados en Asturias.

Brandon Quintana tiene 19 años y en Rosario abrigaba la ilusión de hacer pie en el fútbol profesional. Con ese sueño viajó junto con otros ocho jugadores como él, de distintos países de Sudamérica, rumbo a Europa, promovidos por un reconocido empresario del ambiente futbolístico y un famoso y polémico ex árbitro de fútbol que dirigió varios años en AFA. El sueño trocó en pesadilla. Desde España -donde están varados- Brandon y sus compañeros denuncian haber sido estafados por sus mentores y piden ayuda para sobrevivir.

Los jóvenes, oriundos de Argentina, Uruguay y Venezuela, viajaron a España bajo la promesa de triunfar en el fútbol profesional. La oferta era recorrer el país con pruebas en distintos equipos. Solo tenían que pagar alrededor de 1800 euros el pasaje de ida, y el club de destino se haría cargo del resto. 

Quintana, uno de los dos futbolistas que decidieron quedarse en Asturias, habló con Ariel Bulsicco en Sí 989: “Estamos solos, a la deriva, tratando de sobrevivir con lo que pueden ayudarnos nuestros padres. Gracias a un hombre que se solidarizó con nosotros tenemos cubierto el alquiler hasta el 1º de enero, aunque no podemos pagar la luz, el agua ni la comida”, contó.

Este rosarino de 19 años contó que la propuesta surgió de un reconocido representante de futbolistas y un famoso ex árbitro. Sus nombres por ahora se preservan hasta tanto no se realice la denuncia penal.  

“Todo lo que nos dijeron parecía muy convincente. Hicimos todo el esfuerzo del mundo para pagar el pasaje. Mi madre tuvo que resignar muchas cosas, como reformar la casa o no festejar el cumpleaños de su hija”, se lamentó.

“Nos prometieron muchos ‘ojeadores’ y sobre todo de Athletic de Bilbao, pero cuando llegamos acá no había nadie. A medida que pasaban los días más se evidenciaba que todo era una estafa”, continuó Brandon al tiempo que señaló que los organizadores del viaje solo estuvieron con los chicos algunos días y luego se fueron sin dar explicaciones.

Asimismo, aseguró haber recibido mensajes con tono amenazante por parte de allegados a estos hombres: “Nos dijeron que la íbamos a pasar muy mal si seguíamos con esto”, contó y mencionó la existencia de “acciones judiciales en curso” llevadas adelante por las familias de los damnificados. “Da impotencia todo esto”, concluyó.