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Durante la segunda jornada del juicio por la explosión de calle Salta 2141 en que murieron 22 personas, el abogado Hugo Bufarini, defensor del gasista contratado para cambiar el regulador en el edificio deflagrado hizo su alegato de forma extensiva, y replicó la estrategia de los jerárquicos de Litoral Gas, que endilgan toda la responsabilidad a ese técnico y su ayudante, Pablo Miño, para zafar de su responsabilidad.

Hubo un momento de tensión cuando una imputada, la gerenta técnica de la empresa, Viviana Leegstra, declaró por su voluntad y dijo quien “se dedicó a responder al alegato de la Fiscalía, leyendo un texto escrito, algo prohibido en un juicio oral, y declarando falsedades, según apuntó García”, contó Bufarini a Rosarioplus.com. También declaró voluntariamente el gasista que intervino antes de García, José Allala, que está imputado por la querella, mas no por la Fiscalía.

La tarea de Bufarini no fue fácil durante la jornada del jueves, ya que buscó relatar quién es el gasista Carlos García, a la vez de responder la acusación del defensor de los jerárquicos de Litoral Gas, el abogado Walter Stramazzo, quien busca instalar que “la responsabilidad recae sólo en quienes trabajaron el 6 de agosto porque los trabajos del gasista fueron clandestinos y a sus espaldas”, dijo.

En diálogo con este medio, el letrado recordó: “Les devolví la piedra que tiraron a García, y coincidí con la postura de la fiscal (reconociendo la responsabilidad de mi defendido) de que se trata de una cadena de negligencias, manoseando las instalaciones que luego le tocó a García, a quien hay que pegarle para salvarnos todos”. Apuntó a que además de las jurídicas hay otras responsabilidades en lo fáctico que preceden al desenlace, y de esta forma puso el manto de la duda sobre las responsabilidades de procedimiento de la empresa.

“A García, apenas sucedió, le quitaron la matrícula y hasta ahora es desempleado, subsiste con changas. Es un trabajador humilde al que incluso familiares de víctimas le dijeron que saben que no fue sólo su trabajo el que produjo la explosión”, descifró.

Recordó el abogado que “desde el 24 y 25 de junio se habían dado hechos puntuales: tres reclamistas fueron cinco veces al edificio de Salta 2141, otro gasista (Allala) y el plomero Gauna, por lo que mucha gente tocó las instalaciones del gas del edificio”.

Para reforzar sus argumentos, Bufarini recapituló la época de los ’90 en que las empresas de servicios se privatizaban, entre las que figura la mencionada, y una vez en manos de privados “se hicieron muchos ajustes entre los que fueron los del servicio a los usuarios”.