A dos semanas de las elecciones provinciales, el engranaje dentro de los espacios ganadores y perdedores empezó a moverse. La disputa de poder ahora es interna por posicionamientos tanto para acceder a las mieles del triunfo como para la reconstrucción del PJ que quedó herido y sin rumbo.

En el caso de Unidos para cambiar Santa Fe, triunfador sin discusiones de la elección y con un empoderamiento en todos los niveles del Estado, la rosca es por la conformación del gabinete de Maximiliano Pullaro que hasta encendió viejas internas como en el PRO, uno de los socios mayoritarios de la alianza.

Mientras los sectores del radicalismo no mostraron cortocircuitos después de las PASO que consagraron claro ganador a Pullaro sobre Carolina Losada, en el macrismo la cuestión es distinta. La vicegobernadora es Gisela Scaglia y quien eligió el gobernador para que tenga incidencia en el gabinete en nombre del PRO.

La cuestión es que es de un sector distinto al de la conducción del partido a nivel nacional en el que pesa Federico Angelini, quien fue candidato a vicegobernador de Losada, y no le asignan la legitimidad necesaria para la tarea de designación. De hecho, se preguntan cómo podría negociar con Pullaro cargos siendo su vicegobernadora. 

Scaglia y Pullaro en la definición del gabinete
Scaglia y Pullaro en la definición del gabinete

EL PJ 

Claro es que una cuestión propia de la rosca en un ambiente de ganador. Diferente es la situación del peronismo, tierra arrasada luego de perder la gobernación, la mayoría en el Senado después de 36 años y no imponerse en Diputados ni en ciudades de peso. En el justicialismo la desorientación se traduce en falta de organicidad y de conducción.

La necesidad de una reconstrucción es una coincidencia que tienen todos los sectores, el tema es cuándo, de qué forma y quién la hace. Respecto a lo temporal, se acordó en una cena en el ministerio de Economía de la Nación hace una semana que es momento de militar a fondo la candidatura de Sergio Massa. El candidato se arrimó a la hora del café y arengó a intendentes y dirigentes. Hay algo claro y por lo que no dudarán: la presidencia de la nación podría ser el único nivel del Estado en donde descansar para un peronismo santafesino a la intemperie.

Respecto a las formas de la reconstrucción, la idea de que alguien se ponga delante de la tropa y conduzca no parece tan sencillo. Omar Perotti no lo hizo en cuatro años, no lo hará ahora y mucho menos después de perder su categoría y con el resto de los espacios apuntándolo. Sólo Marcelo Lewandowski puede levantar la mano y dar el paso al frente, de hecho lo hizo, por haber obtenido 540 mil votos, pero también es cierto que fue un derrota, una de las más fulera que se le recuerde al peronismo.

Entonces, parece que será de abajo hacia arriba, es decir, que con el impulso de los intendentes y presidentes comunales se termine generando una suerte de encumbramiento para alguien. Es ahí donde arrancan las diferencias entre los dirigentes por posiconamientos e itnenciones de protagonizar el proceso. Otra cuestión es el futuro del Partido Justicialista que debe renovar autoridades en marzo y ya hay varios que se apuntan para llevar ese casillero. Ahora bien, qué relevancia tiene en la discusión del peronismo la manija institucional del partido. En conclusión, el resultado de la elección definirá cómo se reconstruye el peronismo santafesino.