No, no es verdad que vengan tremendas tormentas

¿Cómo repercutirá el fenómeno de El Niño en la zona del litoral? Un experto anticipa un panorama complejo pero aclara que no es el fin del mundo

¿Paraguas eterno hasta enero? ¿Tormentas, tormentas y más tormentas? ¿Temporales violentos que van a asustar hasta al más corajudo? ¿En serio se abre un panorama apocalíptico en cuanto al clima en la región en estos meses, por culpa del fenómeno de El Niño? No, no es tan así. Al menos, no es tan tremenda la postal que plantea el meteorólogo Mauricio Saldívar. Vale la pena escucharlo.

En diálogo con Sí 98.9, el experto pidió no tener miedo a lo que se viene, sí precaución. Admitió que en la zona de Rosario “se anticipan más precipitaciones” en los meses que faltan hasta fin de año pero aclaró que “no se espera que sean de carácter violento”, a la vez que advirtió sobre probables “desbordes de ríos y arroyos”. 

Mejor, ir por partes. ¿Qué es El Niño? “Se produce un calentamiento superficial del agua del océano pacífico sobe el Ecuador, cercano al norte de las costas de América del Sur. Esta modificación repercute en el comportamiento de la atmósfera. La interacción entre atmósfera y océanos modifica los patrones de lluvia habituales”, explicó Saldívar. Para el hemisferio sur, se espera “en el litoral argentino más precipitaciones, pero en Australia menos”. También sequía en el noreste de Brasil.

“Para nuestra zona, por lo general, El Niño comienza a actuar en octubre e incrementa su actividad, llegando a un máximo de disponibilidad de precipitaciones, entre diciembre y enero”, remarcó. Pero también aportó algo de alivio: “Esto no necesariamente significa que estas precipitaciones sean de carácter violento”. Analizó: “Las de carácter violento están vinculadas a variabilidad natural del clima en un 80 por ciento, al cambio climático el otro 20”.

¿Entonces no hay panorama de desastre? “Los meteorólogos vemos lo que pasó para hacer proyecciones de lo que se viene”, planteó el experto. Y recordó que “de 1980 a 1990, el año más lluvioso fue 1987, que no fue un año de El Niño”. 

Siguió haciendo memoria. “El peor Niño fue 1997/98 y no fue tan lluvioso en Rosario. El segundo fue 1983/84, que entre los últimos veinte años más lluviosos se ubicó en el número diez”, remarcó.

“Lo que sí caracteriza al evento de El Niño es que el área de precipitaciones se ve muy ampliada. Esto repercute en ríos y arroyos, por eso las inundaciones de 1983/84 y 1997/98 fueron terribles. Llovió 200 mm. En parte es absorbido por el suelo pero el resto va a ríos y arroyos, ahí se dan las crecidas. El mayor parte de problemas asociados a El Niño en el litoral están vinculados a crecidas, no a la lluvia que cae”, finalizó.

 

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