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Literal. La expresión “día de miércoles” probablemente haya sido concebida una jornada como la de hoy. Al menos, climatológicamente hablando. Es que al calor que viene de arrastre y parece demasiado cómodo para irse, se le suma un pronóstico de tormentas fuertes (como las que ya se sintieron en la madrugada). Y la humedad, la eterna humedad rosarina, claro que dirá presente también. En fin.

Al menos no se espera una máxima agobiante: desde el Servicio Meteorológico Nacional calculan que rondará los 30 grados. Pero el cielo cubierto con lluvia de esta mañana promete mantenerse sin cambios durante la jornada, para dar paso al desembarco de grandes tormentas. Sí, seguro lanzan pronto uno de los ya conocidos “alertas”, como siempre. 

La expresión popular que hoy no parece cumplirse es la de “lo mejor está por venir”. Es que mañana jueves, prometen los especialistas, estará incluso peor que hoy. Máxima de 38 grados, que hace suponer que la térmica podría otra vez irse por las nubes. Y habrá nubes, claro. Habrá tormentas, más tormentas al menos durante las primeras horas del día, como para arruinar las pelopinchos que están en el jardín. 

En resumen, parafraseando a Serrat: “Niño, deja ya de joder con los cambios climáticos”. Y un deseo para colgar como pasacalle y acudir a rezar a la iglesia: “Volvé, invierno, te extrañamos”.