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En diciembre del 2019 comenzó lo que en marzo de 2020 la OMS terminó por catalogar como una pandemia, principalmente con síntomas respiratorios, digestivos y cutáneos. Se le atribuyeron los síntomas a un virus denominado SARS-CoV-2 y se le llamó a la enfermedad Covid-19.

Este año, y con todos los avances en la ciencia, se tomó una medida del medioevo, como el aislamiento y la cuarentena, con resultados favorables, hasta el momento, en los lugares donde se llevaron a cabo.

La mayor incidencia de morbimortalidad se da en personas mayores que viven en geriátricos o residenciales de adultos, personas con enfermedades crónicas y habitantes de asentamientos o villas de emergencias.

También se están observando personas asintomáticas portadoras de virus,  personas con síntomas leves y otras con complicaciones letales y otras totalmente recuperadas.

En un principio se pensaba que la causa de mortalidad era exclusivamente por el accionar del virus sobre el organismo, pero las observaciones demuestran que el estado inmunológico individual y las condiciones objetivas de vida, como ser agua potable, vivienda digna, espacio, cloacas y otros servicios, son tan determinantes como el virus.

Esto nos lleva a pensar nuevas estrategias para la pandemia, donde debe contemplarse el virus, el estado inmunológico de las personas y las condiciones objetivas de vida de la población.

Acordando esto con el principio básico de la epidemiologia, donde el agente causal, el huésped y el medio ambiente son el análisis básico de cualquier problema de salud.

Sistema inmunológico

Es un conjunto de células, tejidos y órganos que con el correr del tiempo se fue adaptando a los nuevos tóxicos del medio ambiente. Generando una memoria que clasifica lo peligroso de lo no peligroso. La mayor parte de este sistema se encuentra distribuido en los límites del cuerpo, como son en la parte externa la piel y en el interior las mucosas. Dentro de estas últimas las de mayor contacto con agentes extraños son las mucosas respiratorias y las digestivas.

El uso de barbijos y el distanciamiento social, disminuyen la incorporación de sustancias que estén en el aire. Estas sustancias toxicas son las generen reacción del sistema inmune, como son los procesos inflamatorios (llámese angina, bronquitis, neumonías, etc) , dentro de los cuales se encuentran los virus e innumerables sustancias derivada de la polución del medio.

Ahora bien, el 80% del sistema inmune se encuentra en la mucosa digestiva, por lo que tener un intestino sano será sinónimo de un buen estado inmunológico.

Tanto el aire que respiramos, como los alimentos que ingerimos se encuentran atravesado por la manera de producir. Siendo muchas veces causante de enfermedades.

El conocido aforismo que Hipócrates, padre de la Medicina, legó hace 2400 años, “Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento”. Adquiere relevancia en los momentos actuales.

La historia de cómo lograr la alimentación, es la historia de la supervivencia, de la explotación y de la exclusión, generadoras estas de enfermedades.

La historia nos enseña que atrás de los cultivos del azúcar se disputaban los territorios y se comercializaban personas (esclavitud),  la búsqueda de especies y la conquista de América son algunos de los ejemplos.

Podemos describir tres transiciones alimentarias.

  • De vegetariano a omnívoros (la revolución de la carne, ácidos grasos y proteínas).
  • De cazadores a agricultores (la revolución de los granos y lácteos)
  • De agricultores a industriales (la revolución del azúcar y las energías vacías). Hace 300 años aparecen los comestibles, que son diferente a los alimentos.

Donde los alimentos serian tejidos animales o vegetales y los comestibles serian productos que se generan a través de un proceso industrial.

Epidemias y alimentación 

Los comestibles generados a partir de la industrialización de los alimentos,  se conocen como ultraprocesados, siendo estos muy adictivos, con alto contenido en grasas saturadas, azúcares refinados, sal, químicos como conservantes, saborizante, etc.

Estos producen un aumento en la permeabilidad de las mucosas desencadenando procesos inflamatorios sobre las mucosas intestinales, sobreestimulando y sobrecargando el sistema inmunológico.

El aumento a nivel mundial de estos comestibles ultraprocesados, coinciden con el aumento de las enfermedades denominadas “no transmisibles” (ENT). Como ser la obesidad, la hipertensión, diabetes, canceres y enfermedades cardiovasculares. Todas estas incrementan la morbi mortalidad del covid-19.

En realidad estas enfermedades se transmiten a través de los comestibles, siendo los vectores o transportadores  del agente causal, las corporaciones que industrializan y le quitan las propiedades naturales del alimento.

La globalización económica, la privatización como sistema, y el flujo de capitales internacionales sin regulación, fue generando corporaciones, y unas pocas concentran la producción de comestibles.

Estas corporaciones cuentan con especialistas en neuromarketing, haciendo posible direccionar los gustos y costumbres de una población a través de la publicidad en los medios de comunicación. Teniendo redes de comercialización que van desde los grandes supermercados hasta los kioscos.

Estas corporaciones influyen en la decisión de algunos estados de cómo debe alimentarse una población.

El objetivo principal de estas, son las ganancias económicas y no justamente cuidar nuestro sistema inmunológico.

La Dra Patricia Aguirre, antropóloga dice: “si los alimentos como mercancías no necesitan ser buenos para comer sino buenos para vender, entonces el mercado (la oferta) con infinita capacidad de inversión modela la demanda (aunque diga responder a ella)”.

Entonces podemos concluir que al hablar de alimentos, estamos hablando de salud. Y al hablar de soberanía alimentaria, estamos diciendo cuáles serán las estrategias y políticas públicas, para producir alimentos que garanticen salud, aportando nutrientes esenciales, y que esta soberanía, este por encima de los intereses económicos de las corporaciones productoras de comestibles que debilitan nuestro sistema inmunológico.

Necesitamos políticas que interpreten la complejidad de la pandemia, a través de programas públicos que pongan de relieve la necesidad de producir alimentos de calidad, libres de tóxicos tendiente a la formación de un sistema inmunológico saludable.

Doctor Diego Paillole - Matrícula N° 11697