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El presidente del Banco Central anunció el lanzamiento de una nueva línea de créditos para la compra de vivienda. Se trata de una posibilidad para pocos y que, si se tratase de un huevo de pascuas, sería un producto de chocolate con una desagradable sorpresa en su interior.

La nueva línea de préstamos será en pesos pero el saldo del capital remanente será ajustado por un índice nuevo cuyo nombre hace referencia a la vivienda: UVI – Unidad de Vivienda. El caso inmediato guardado en la memoria de los argentinos con algunos años en la espalda es la RF 1050, circular del Banco Central que en época de la dictadura creó un mecanismo de indexación de préstamos dejando un tendal de incobrables, inejecutables y miles de familias sin techo.

El nuevo índice se ajustará en base a la variación del coeficiente de estabilización de referencia – CER, creado por el presidente interino Duhalde en el marco de la devaluación de enero de 2002. El CER es un espejo del índice de precios al consumidor. Por carácter transitivo, los saldos adeudados de los préstamos hipotecarios crecerán al ritmo de la inflación. 

La situación preliminar en la ronda de negociaciones paritarias en Argentina muestra un panorama desalentador respecto de la expectativa de recuperación del poder de compra de los salarios. El gobierno nacional había sostenido la necesidad de construir una pauta de ajuste salarial dentro de una banda comprendida entre el 20 y 25%. La inflación acumulada sólo en los últimos seis meses suma 25% por lo menos, medido por los índices de la C.A.B.A y Provincia de San Luis en promedio. 

En consecuencia todo acuerdo que se firme por debajo de 40 a 42% implicará una pérdida de poder de compra a manos de la inflación. Al recorte de capacidad adquisitiva general se le sumará una nueva frustración si ese trabajador o trabajadora pensaba tomar un crédito hipotecario para comprar una vivienda. 

Con esta nueva línea hipotecaria, la cuota subirá por el ascensor y el salario por la escalera, con lo cual habrá un momento en que será imposible seguir pagando el préstamo, con todos los efectos imaginados e inimaginados derivados de tal situación.

La existencia de esta nueva línea de préstamos no modifica el inaccesible precio que los inmuebles tienen en el mercado inmobiliario argentino para la mayoría de las personas o familias con ingresos salariales. La nueva línea se propone financiar propiedades por hasta $ 1.500.000 aproximadamente, para lo cual el ingreso necesario demostrable deberá ser de $ 42.200 y la cuota resultante para el plazo máximo (20 años) de $ 12.040, es decir a dos veces el monto vigente para el salario mínimo, vital y móvil. 

El gobierno nacional sigue tomando medidas para beneficios de unos pocos y en este caso con un salvavidas de plomo de efecto asegurado.