El abogado y tallerista literario, Marcelo Scalona, –quien fue repudiado en diversos ámbitos culturales de la ciudad por su posible designación en la dirección de la Biblioteca Argentina y Editorial Municipal- envió un comunicado público solicitando su publicación mediática, a modo de respuesta a declaraciones desde la Biblioteca Vigil en su contra.

Scalona estaba envuelto en un litigio legal millonario por reclamar honorarios impagos con la histórica institución de la zona sur, y en la misma semana en que se conoció sus posibles cargos municipales, ganó el juicio con un apercibimiento de 40 mil pesos, y fue entonces la difusión de repudio desde La Vigil. 

En el comunicado difundido este jueves por el propio Scalona, expresó que busca replicar “las injurias que vertiera en diversas publicaciones contra mi persona, el presidente de Biblioteca Vigil Sergio Gorosito”, al cual intimó “bajo apercibimientos de querella y obtuvo su retractación”.

Según dio a conocer, él intimó a los directivos por sentirse injuriado de su parte en declaraciones públicas, y aseguró que le hicieron saber su pedido de disculpas y retractación, donde “reconocen que no existe ningún juicio o demanda millonaria a la Biblioteca Vigil sino que se trató de una confusión con mi pedido de regulación de honorarios”.

Acusó que dicha difusión fue un acto de mala fe: “Confundir demanda con pedido de regulación de honorarios (4 años de confusión y difamación), sólo se entiende como un acto de mala fe, ya que cualquiera sabe la diferencia o se la puede consultar a un estudiante de primer año de Derecho. No existe demanda o juicio, ni siquiera un reclamo privado o extrajudicial. Nunca reclamé nada por ninguna vía a la Biblioteca Vigil”.

Luego recapituló su relación con la institución: “Ingresé como abogado en 2004 (apoderado general), y me retiré cuando la entidad ya estaba plenamente rehabilitada y normalizada en junio de 2014. La Vigil nunca me pagó ni siquiera los gastos de mi labor, imposible describirlos o enumerarlos. Es cierto que no había dinero y era todo a pulmón. Pero cuando hubo dinero, tampoco. (..) Jamás le reclamé nada. Ni judicial ni extrajudicialmente. Tampoco participé en la vida política de la entidad, no integré ninguna comisión directiva, nunca tuve ningún cargo, ni integré lista interna alguna. Jamás tuve aspiración política en Vigil”.

Aseguró que “haber conseguido la normalización de una entidad que la justicia ya había liquidado en 2003 y extinguida su personería, fue un hecho inédito, único caso hasta hoy en la justicia de Santa fe, y uno de los cinco que se conocen en la historia judicial argentina”.

Destacó sentir “un gran orgullo” ya que es el “mejor trabajo profesional que hice en mi carrera”. Donde enfatizó: “Por el mismo, la Biblioteca Vigil no sólo no me pagó un centavo de honorarios y gastos, sino que jamás tuvieron la humanidad de hacer un acto de gratitud, de reconocimiento, y en cambio, eligen el camino de la difamación”, fustigó.

La demanda por su honorario

Scalona puntualizó sobre el final de su comunicado sobre su decisión junto al abogado Sergio Abaca de reclamar la regulación de sus honorarios, que enumeró “por dos razones muy claras”:

a) Para saber cuánto le habíamos regalado a la Biblioteca Vigil, y tener así alguna referencia objetiva del valor de nuestra tarea, ya que dicha entidad se portó con notable destrato e ingratitud hacia nosotros. Claramente, se puede advertir, que sin nuestro trabajo profesional y específico, más allá del valor de la militancia y de la asamblea de socios, que seguramente fueron lo más importante, jamás se hubiera recuperado la entidad.-

b) Para tratar de cobrar parte de los honorarios al INAES (Instituto de Mutuales Nacional), que es, además, quien pagó siempre y todos los honorarios de este proceso, porque fue, justamente el Estado, quien lo causó con la intervención original (25-02-1977). Y así lo pedimos, expresamente al juez, sin reclamarlo nunca a la Biblioteca Vigil.

Finalizó argumentando, que no acuerda con el cuestionamiento de que no corresponde cobrar por su trabajo porque se trata de un entidad social o cultural, ya que "sería una tremenda contradicción. Como ha sido y resultado, en definitiva y lamentablemente".