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En enero Rosario baja un cambio (o varios) y esto no tiene discusión. Sin escuelas ni universidades abiertas, el ritmo afloja y ya no es “de locos” transitar por las calles céntricas. Muchos se van, está claro, pero un montón también llegan a pesar del calor por momentos sofocante y la humedad insoportable. La ciudad, que pretende instalarse como una referencia turística en un país que ofrece de todo, cada vez es más elegida por visitantes extranjeros que se quedan maravillados con la isla y la movida nocturna.

Israelíes, alemanes, ingleses y más. Llegan solos o en manada, pero no esquivan a Rosario en su recorrida por el continente que luego prosigue generalmente en Brasil (apuntan a llegar allí para el carnaval). Y los hostels son el lugar elegido para alojarse. Allí tienen su pausa entre las tardes de río y las noches de bares. Omar Ortigüela, referente de la Cámara de Hostels de Rosario, abrió la puerta de su Cool Raúl para que Rosarioplus.com confirme que en verano los turistas suelen ser el motor de la ciudad.

Aunque no existen estadísticas oficiales y Ortigüela admite que “son tiempos difíciles”, la actitud en el ambiente hostelero es siempre positiva y eso se nota en los pasillos de cualquiera de estos alojamientos. “En Rosario en esta época hay movida y podría haber más. Vienen muchos europeos y porteños”, recalcó el responsable del hostel.

“Vienen a la isla y a los boliches, están encantados.  Todos los hosteleros llevamos a la gente a los paradores y eso gusta mucho. Algunos no saben que existe y se encuentran con una sorpresa, pero otros ya vienen recomendados”, amplío Omar. En el patio del propio hostel, dos jóvenes alemanas y dos muchachos israelíes asientes con la cabeza cada vez que captan alguna frase.

¿The day or the night?

Relajada después de una tarde calurosa junto al Paraná y disfrutando de una cerveza en el patio del hostel, una joven alemana que allí se aloja responde, un poco en inglés y un poco en español: “The night, noche”. 

Los bares de La Florida suelen ser los favoritos de los turistas extranjeros, pero también se mueven en las ya tradicionales cervecerías que en el último tiempo invadieron Pichincha y otros paseos de la ciudad.

Omar retoma la palabra y agrega: “La movida nocturna se tiene que seguir afianzando, habría que darle otra forma. En los últimos años pasaron muchas cosas, pero eso está más allá de nosotros. Acá siempre estamos positivos, mostrando una ciudad que amamos”.

Rosario, cada vez más turística

Los hosteleros saben que se mueven en un escenario “inestable”. Admiten que conviven con la incertidumbre todo el tiempo, pero agraden que más allá de alguna pequeña baja en el invierno siempre se puede trabajar.

“En el año hay congresos, eventos, grupos deportivos. Este año que pasó estuvo bueno en ese sentido, pero hay que seguir afianzando para que siga viniendo gente. Trabajamos mucho con el Ente Turístico, con reuniones, debates, intercambio de ideas. Nosotros vendemos la ciudad, por eso tratamos de acercarnos a todas las banderas políticas, porque esto es por la ciudad”, resumió Ortigüela.

Claro que la misión de instalar a Rosario como una ciudad ineludible en la hoja de ruta lleva años, pero la maquinaria hace rato se puso en marcha. “Queremos que el rosarino sienta que vive en una ciudad turística, que ya no parezca raro ver a un europeo en un quiosco”, recalcó el responsable de la Cámara. Y en lo que va del 2017, a pesar de las repetidas tormentas de verano, la ciudad se mueve, de día y de noche, al ritmo de los turistas.