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Argentina está en el puesto 29 del "ranking de Internet Inclusivo", un índice elaborado por The Economist en base a las políticas relacionadas con el sector que llevan adelante 86 países, y que entre otras cosas cuestiona las dificultades que las mujeres enfrentan a nivel global para acceder a la tecnología.

"El entorno de políticas del país es muy sólido (excepto en el caso de la inclusión electrónica femenina), mientras que las mejoras recientes lo dejan con un segundo lugar en la clasificación de infraestructura entre 21 naciones de ingresos medianos altos", reveló sobre Argentina el estudio presentado por la publicación especializada a pedido de Facebook.

La investigación titulada "Índice de Internet Inclusivo", que según los autores abarcó al 91% de la población mundial, clasificó a los países con cuatro indicadores: disponibilidad, asequibilidad, relevancia y preparación, ejes que a la vez tienen su propio ranking.

Así, el país está en el puesto 33 en cuanto a disponibilidad, categoría que examinó la calidad y la amplitud de la infraestructura requerida para el acceso y los niveles de uso de Internet.
En cuanto al costo de acceso en relación con los ingresos y el nivel de competencia en el mercado de Internet, que en el documento se identificó como asequibilidad, Argentina quedó en puesto 21. El análisis de la relevancia incluyó datos sobre la existencia y el alcance de contenidos amplios y en idioma local, lo que ubicó al país en el lugar 35.

Y en el ítem preparación, que indagó en la capacidad de acceder a Internet, incluidas la aceptación cultural y las políticas de apoyo, Argentina quedó en el puesto 16. 

Sobre la brecha de género en la inclusión de Internet, el informe aseveró que "es todavía demasiado generalizada. En promedio en los países investigados, los hombres tienen un 33,5% más de probabilidades de tener acceso a Internet que las mujeres". Esta desigualdad es también uno de los déficits remarcadas en el orden local.

Otros aportes de la investigación fueron que el 67,1% de los encuestados cree que el acceso a Internet debe ser un derecho humano, y que la principal preocupación, sobre todo en Europa, es la privacidad y seguridad online.

(Télam)