El presidente de Vélez Sarsfield, Sergio Rapisarda hará oficial en las próximas horas un pedido de licencia tendiente a descomprimir en parte la tensa situación que se vive en el club de Liniers, lo que provocó otra concurrencia masiva de socios a la sede de la institución pidiendo su destitución.

Luego de los serios incidentes de anoche en la Villa Olímpica, donde fueron atacados por la barra brava los futbolistas Gianluca Prestianni, Santiago Castro y Leonardo Jara, que no solamente fueron interpelados, sino que además recibieron golpes, los ánimos en el plantel velezano también están en estado de ebullición, e inclusive algunos jugadores pidieron ser vendidos en este mercado de pases.

Entre ellos está el propio Prestianni, que tiene una oferta del Benfica portugués por 8.000.000 de euros, y el lateral izquierdo Francisco Ortega.

La derrota con Huracán por 1 a 0, de este domingo provocó la indignación de los hinchas "con todos", y por el momento el único que parece salvarse es el recién llegado entrenador Sebastián Méndez.

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Claro que el "Gallego", que licenció al plantel hasta el próximo viernes, también se la "ve venir" y ayer mismo, en Parque de los Patricios, pidió con urgencia "refuerzos de experiencia para acompañar a, los cuantiosos chicos que hay en el plantel".

Es que Vélez, que está holgado en la tabla de promedios, está muy comprometido en la Tabla Anual, ya que se ubica a tiro de lazo de justamente Huracán y Colón (dos puntos apenas por encima de ambos), que son los que hoy estarían desempatando para no descender por esa vía.

Y este clima de tensión constante que va desde la cancha a la dirigencia, y viceversa, además de los jugadores mencionados, ya se fue devorando a otros muchos más experimentados como por ejemplo Lucas Pratto, que decidió rescindir contrato, mientras que Diego Godín decidió cortar con el contrato que tenía hasta diciembre para colgar los botines; Lucas Janson se fue a Boca Juniors y también se marchó Julián Fernández.

El juvenil Fernández, de 19 años, fue transferido al New York City, de la Major League Soccer estadounidense, a cambio de 5.000.000 de dólares.

La situación aparece entonces muy compleja, porque "después de un par de victorias iniciales, el equipo retrocedió", según reconoció anoche el propio Méndez, avizorando un panorama no solamente muy complejo en la actualidad, sino a futuro, sobre todo porque hechos como los de anoche en la Villa Olímpica hacen dudar a muchos futbolistas de llegar a Vélez, y esto conspira claramente con la obtención de refuerzos.

Y dentro de ese clima, el hecho combinado de que los socios estén absolutamente enojados con la dirigencia y los barrabravas con los jugadores, hace que el temor alcance una masividad que les impida a todos ir hacia delante en pos de una mejoría institucional y deportiva.

Así las cosas, hoy los socios se autoconvocaron a las 19 frente a la "Puerta Azul" de la sede velezana y pidieron una vez más "que se vayan todos", empezando por el presidente Rapisarda, que en principio les "dio el gusto" a medias, ya que anunció que se tomará licencia, pero no renunciará por el momento.

Esa decisión la haría oficial en próximas horas Rapisarda y quedaría en su lugar el vicepresidente segundo Diego González, con quien justamente mantiene serias diferencias, por lo que si éste sigue por el mismo camino que el titular del club, esto podría derivar en un desmembramiento de la Comisión Directiva que termine hasta en elecciones anticipadas, cumpliéndose en parte así el deseo de los socios e hinchas.

Por lo pronto hoy Vélez, una de las instituciones con mayor infraestructura del fútbol argentino, es un gigantesco barco a la deriva, que también "se comió", además de los futbolistas mencionados, hasta al propio Ricardo Gareca, que con toda la espalda del mundo no logró sin embargo soportar la presión de los malos resultados y los reclamos cada vez más airados de los hinchas.

Por eso hoy el "Gallego" Méndez es el entrenador de Vélez luego de dar un portazo en Unión, de Santa Fe. Y por ahora es el único al que no le apuntan los cañones de la irascibilidad de los hinchas. Pero si el margen de acción sigue siendo tan acotado como lo es el de hoy en día, podría no tardar demasiado en convertirse en otro "Tigre" Gareca cuando arranque la próxima Copa de la Liga.