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Franco Casco y Alejandro Ponce no se conocieron, pero hay algo que los une: sus jóvenes vidas se apagaron en circunstancias en las que una siniestra sombra recae sobre las fuerzas de seguridad de la ciudad, y sus violentados cuerpos fueron tragados y luego devueltos por las nobles aguas marrones del Paraná. Justamente a orillas del río, la Multisectorial Contra la Violencia Institucional preparó un festival para recordarlos e insistir, una vez más, en el pedido de justicia.

Este sábado desde las 17 en Moreno y el río se realizará el festival “Lo que el río no se llevó”, con la actuación de murgas, bandas de cumbia y rock, solistas, hip hop, proyecciones de videos e intervenciones artísticas. También se estamparán remeras a todos aquellos que lo deseen. 

Durante el festival, desde la Multisectorial insistirán con el pedido de justicia para ambos casos, en los que efectivos de la policía provincial están sospechados. “La violencia policial es una de las deudas más importantes de nuestra democracia y recrudece actualmente en un contexto político, social y cultural que avala y habilita cada vez más decididamente estas prácticas represivas y violatorias de los Derechos Humanos”, afirmaron. “Hablar de Violencia Institucional es referirse a un fenómeno sistemático, extendido en el tiempo y focalizado contra un grupo social específico, como lo son los jóvenes de sectores populares”, agregaron.

Jóvenes violentados

Franco Casco tenía 20 años cuando fue detenido por la policía de la comisaría 7ma de la ciudad de Rosario, el 6 de octubre de 2014. Se dirigía hacia la estación de trenes para regresar a su Florencio Varela natal, luego de visitar a su familia. Su cuerpo fue encontrado el 30 de octubre en el río Paraná, luego de que la policía asegurara haberlo liberado. Por este hecho el pasado 2 de octubre el juez federal Carlos Vera Barros resolvió el procesamiento con prisión preventiva de once policías, a quienes encontró como coautores de la desaparición forzada agravada por la muerte de la víctima y a tres de ellos por la imposición de torturas. 

Además, otras quince personas fueron identificadas como partícipes secundarias del hecho investigado. La resolución alcanza también a cuatro personas por el encubrimiento agravado del delito, en función de su gravedad y revestir la condición de funcionarios públicos. A aquellos también se les impuso la prisión preventiva.

Alejandro Ponce, que tenía 23 años, fue perseguido junto a su hermano por policías el 30 de octubre del año 2015. Su hermano sobrevivió y contó que ambos se tiraron al río Paraná y luego quisieron volver a tierra. Él pudo subir, pero Alejandro no sabía nadar. Según el relato del joven, los policías le tiraron piedras y no lo ayudaron a salir. Su hermano fue detenido y llevado a la Comisaría 3ra, donde le dijeron que Alejandro se había dado a la fuga. Su cuerpo fue encontrado 3 días después en el río Paraná. Hasta ahora ningún policía se encuentra imputado en la causa.

“El río no se llevó las historias de vida de Franco y Alejandro. El río no pudo borrar  que Franco era un hijo, un hermano, un padre,  que a Alejandro le gustaba el chamamé y que le decían Kiki. Tampoco pudo evitar la lucha de sus familiares. No pudo borrar la obstinada búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia por parte de familiares, amigos y organizaciones políticas, culturales, sociales y académicas que los acompañan”, afirmaron desde la Multisectorial. 

“A los ‘desaparecidos del Paraná’ no fue el río quien los mató, no fue quien mató a Alejandro Ponce, a Franco Casco, a Pichón Escobar ni tampoco lo fue el Riachuelo a Ezequiel Demonty, la General Paz a Luciano Arruga ni el río Chubut a Santiago Maldonado. Las desapariciones forzadas pretenden borrar huellas de violencia anterior y sostener en el tiempo la impunidad”, cerraron.