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A los vecinos de Puente Gallego les pasa siempre lo mismo. Con cada tormenta saben casi con certeza que el agua los sacará de sus viviendas. El diluvio que trajo consecuencias en toda la región obligó a las familias del barrio ubicado en el sur de Rosario a resistir en sus casas con el agua dentro.

El agua bajó al caer la tarde, pero el fuerte chaparrón llevó zozobra a una de las zonas más vulnerables de la ciudad. El inconveniente, según narraron los propios vecinos a Rosarioplus.com, se repite con cada tormenta. 

“Tenemos zanjas y se llenan de basura. La Municipalidad viene a sacarla, pero queda todo en la calle y vuelve a las zanjas. Cuando llueve las cunetas se llenan de agua y eso se va a las casas”, explicó Lola, desde Puente Gallego, tras pasar algunas horas de angustia para evitar que se inunde la casa de su madre, una mujer de 70 años que como todos en el barrio pretende encontrar explicaciones y que por fin la autoridades alcancen una solución definitiva.

“Siempre es el mismo problema”, repiten en el lugar. Aunque la asistencia llega una vez que la lluvia hizo estragos, luego los vecinos tienen que arreglárselas por su cuenta. Son los directivos de la escuela y el cura del barrio los que se ponen “el equipo al hombro” y se hacen cargo de la situación. Incluso ofrecen refugio dentro de la institución educativa, aunque esta vez los vecinos prefirieron no abandonar sus hogares.

Para quienes habitan a la vera de la Ruta 18 es habitual la incertidumbre ante cada tormenta. Desde Puente Gallego reclamaron soluciones y recalcaron que en el lugar “hay muchas necesidades que deben ser atendidas con urgencia”.