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El gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, advirtió que existen “alertas amarillas” en sectores industriales de la provincia y puso como ejemplo de ello la suspensión de 350 empleados en la empresa automotriz General Motors. En su balance observó algunos signos de reactivación, pero puso especial hincapié en sectores en crisis, como el lácteo.

El mandatario provincial consideró que, aunque el año pasado el empleo se mantuvo “equilibrado” en Santa Fe favorecido por la obra pública y del repunte de la agricultura, “nos preocupa retroceder”.

“Ahora, General Motors anunció la suspensión de 350 de sus 2.300 trabajadores” de la planta de Alvear, dijo Lifschitz y añadió que “si bien era algo acordado con el gremio (Smata) no deja de ser una señal de alerta” ya que “el sector automotriz está complicado”.

“Hay alertas amarillas”, dijo el gobernador sobre la situación de la industria y el comercio en Santa Fe. “Hay industrias que cerraron y otras en crisis, con asistencia de Nación y Provincia”, detalló.

En cuanto al rubro lácteo, que posee un gran peso en el sector productivo santafesino, Lifschitz afirmó que “está en crisis”. “Es un rubro difícil, que viene con problemas hace años. Se suma a esto las últimas dos inundaciones, que afecta a los tamberos que tienen que sacar la producción todos los días”, enumeró.