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Es un verano con pocas lluvias y entre los productores agropecuarios reina la preocupación. Es que, de acuerdo a cifras de la Bolsa de Comercio de Rosario, se trata de la peor sequía en 73 años: aseguran que para encontrar un registro tan bajo de lluvias durante los dos primeros meses del año, hay que remontarse a 1945. En ese marco, los ojos están puestos sobre el rinde que puedan tener las cosechas de la soja y el trigo, afectados por la ausencia de precipitaciones.

“Sumadas las lluvias caídas registradas en enero y febrero, tenemos que remitirnos a 1945 para que se dé el mismo fenómeno”, dijo a Radio Casilda el vicepresidente de la Sociedad Rural de Rosario, Tomás Layus. “Campos de los departamentos Rosario, San Lorenzo, Constitución y parte de Caseros tienen registros realmente muy bajos, entre 25 y 40 mm” de lluvias, apuntó.

La fuerte sequía llega justo en un momento “de definición de los resultados de rendimientos de soja”, explicó el dirigente de la Bolsa y aseguró que “lamentablemente se están haciendo sin agua”. “Es tan poca el agua caída y tan altas las temperaturas que realmente es un problema”, afirmó y agregó: “Gracias a Dios hubo una abundante lluvia en el último año y las napas están aportando el nivel de agua, si no fuera por eso, la situación sería catastrófica”.

En ese sentido, la preocupación del sector agrícola está en la soja de segunda donde, asegura Layus, “la situación es realmente catastrófica, hay lotes perdidos, problemas de todo tipo, insectos”. También detectaron una “merma importante de rendimiento en la soja de primera” y que “el maíz de segunda también tiene muchos problemas, está prácticamente perdido”. “La preocupación es muy grande, vamos a ver qué pasa cuando metamos las cosechadoras”, afirmó.

La baja cantidad de lluvias, aventuran desde la bolsa, afectará la economía del país. “Las estimaciones al principio de campaña era que se logren 55 millones de toneladas y se bajó ese pronóstico a 10 millones”, apuntó Layus.

Al respecto, desde el sector afirmaron que pedirán al gobierno provincial que se declare la emergencia agropecuaria, para que los productores puedan encontrar “un alivio” en materia de impuestos ante una caída de los ingresos.