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Desde chiquito te vienen diciendo que te laves bien las manos antes de comer. Pero, esto hay que decirlo, no todos cumplen a rajatabla con semejante mandato. Pasa que a veces no hay tiempo, o hace frío, o no dan ganas de sumarle un paso al ritual de alimentarse. 

Lo cierto es que si por vagancia, apuro o exceso de angurria no te lavaste las manos antes de ingerir un alimento, después de leer esta nota lo vas a pensar dos veces. Una profesora estadounidense llamada Donna Gill Allen hizo un experimento con sus alumnos y tres rodajas de pan. El resultado fue compartido en Facebook y dejó a más de uno pensando en su higiene personal.

Donna usó tres rodajas de pan. A una de ellas la manipuló con guantes y la metió en una bolsa con el nombre "control". A continuación tomó otra, la manipuló con las manos limpias y la metió en un recipiente con la leyenda "manos limpias". Por último, agarró la tercera rebanada y la pasó por las manos, sucias, de todos sus alumnos. La metió en una bolsa llamada, obviamente, "manos sucias".

To all my teacher friends this is the grossest yet coolest experiment. I did this while teaching about germs and how...

Posted by Donna Gill Allen on domingo, 13 de agosto de 2017

Después, Donna dejó que las rebanadas pasaran un tiempito y allí se pudieron ver los resultados por demás de esclarecedores: Las dos primeras rebanadas de pan se mantuvieron exactamente igual, o casi. Pero el tercero, el que pasó por las manos de todos los alumnos, se llenó de moho debido a los gérmenes.

El experimento es todo un éxito en Facebook, donde acumula más de 46.000 reacciones y 70.000 compartidos en cuatro semanas. Seguramente, ese mismo número sea de personas más conscientes –ahora- de que deben lavarse bien las manos antes de comer.