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Un estudio de la Sedronar reveló que la edad de inicio de los chicos en el consumo de drogas disminuyó, sobre todo en materia de alcohol y marihuana. Ese corrimiento en el ingreso a los consumos problemáticos alcanza también a otra clase de psicoactivos. Otros datos dados a conocer por el informe indican que el 8,8% de los chicos de entre 12 y 17 años consumieron sustancias ilegales alguna vez en la vida y el 47,3 había tomado alcohol durante el mes previo a la medición, la mitad de los cuales lo había hecho de manera abusiva (cinco vasos o más en la misma ocasión).

Además, en los últimos siete años se triplicó la cantidad de chicos de entre 12 y 16 que tomaron alguna vez cocaína o éxtasis, al tiempo que la edad promedio de inicio en esta última droga se redujo de 16 a 14 años.

“Se ha consolidado un imaginario colectivo donde la recreación o diversión está ligada a una emocionalidad producida por sustancias que ingresan en el cuerpo”, dijo la directora del Observatorio Argentino de Drogas de la Sedronar, Verónica Brasesco, en relación al “Estudio 2017 de consumo de sustancias psicoactivas” presentado a fines de junio.

Sobre los resultados, la jefa de la Unidad de Toxicología del Hospital Gutiérrez, Elda Cargnel alertó sobre la edad de inicio de los jóvenes en los consumos problemáticos. “Lo que veíamos antes en los adolescentes era el consumo de pegamento, que ahora se trasladó a chicos más pequeños, de entre 9 y 10 años; y desde los 12 o 13 años lo que se ve es alcohol, marihuana y cocaína de vez en cuando, dependiendo del poder adquisitivo”, señaló.

“En cambio, las drogas sintéticas se empiezan a ver más adelante, ya a partir de los 16 años”, contó. Cargnel explicó que, en el caso de consumo problemático de cocaína, “estamos atendiendo a algunos chicos de entre 13 y 14 años”, algunos de los cuales “llegan por guardia” mientras que otros lo hacen “a través del servicio de adolescencia, que los detecta”.

Daños y soluciones

Por su parte, Bracesco apuntó que “el consumo de sustancias psicoactivas afecta los procesos cerebrales y, además de comprometer la salud física, también puede alterar la evolución y generar desinterés por la vida académica, familiar y social en general, a lo que hay que agregar el aumento de riesgo de accidentes por alteración del funcionamiento de los reflejos”.

Desde el organismo están “desarrollando un plan de prevención con capacitación docente y guías de trabajo en las aulas para todos los colegios del país que comprende desde educación inicial hasta secundario, poniendo especial énfasis y trabajar este aspecto”.