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El nene, de unos 3 años, pidió pizza. Pero cuando el mozo la trae comienza a gritar y llorar, intenta empujar su plato para hacerlo caer al piso. Padre y madre, en la misma mesa del bar, intercambian miradas de angustia. ¿Lo obligan a comer? ¿Piden alguna otra cosa que quiera comer? ¿Lo tratan de calmar? ¿Lo ponen en penitencia?

Difícil la tarea de ser padre. El psicoanalista Alfredo Tagle estará en la ciudad para disertar sobre los límites en la infancia, tema clave si los hay para cualquiera que haya decidido tener descenencia. Cómo hacerlo, para qué y por qué. En diálogo con Rosarioplus.com el reconocido experto adelantó los tópicos principales que se abordarán. La intención es brindar algunas herramientas a todos aquellos que estén ejerciendo la función de crianza de niñas y niños.

"Las distintas culturas y generaciones siempre han puesto sus límites. Y antes era quizás más sencillo porque no había tanta diversidad y disenso en relación a los que corresponde o no. Hoy en día hay una diversidad de perspectivas que, sin lugar a dudas, enriquece las posibilidades de acción y elección de las personas, pero a la vez deja a los padres a la merced de su criterio a la hora de poner límites", explicó Tagle. 

"Antes, uno miraba lo que hacía el vecino, el hermano, lo que hicieron los padres de uno y sus padres a la vez. Y, más o menos, todos habían hecho lo mismo. Así que uno actuaba parecido y se suponía que era así com debía ser. Hoy ante la dispersión de posibilidades, los padres dudan", remarcó.

¿Qué está bien y qué está mal? Esa es la pregunta que se hacen quienes están a cargo de la crianza de un chico, para poder justamente, en consecuencia, determinar los límites que pondrán.

"Lo que hay que preguntarse es qué es un límite. Un límite es la forma en que se controla el impulso. Y el control de los impulsos es necesario para la interacción social, pero también para la propia necesidad del niño", sostuvo. 

"Se suele creer que el que no tiene límites es alguien que hace lo que quiere, pero en verdad no es así. Si no se ponen límites se está perjudicando, limitando de hecho, un proyecto de vida futuro. Porque es en la infancia cuando el padre debe funcionar como limitador del impulso para que llegada a la edad adulta, este chico pueda controlar él mismo sus impulsos y así organizarse y llevar a cabo sus proyectos", aseguró.

Para ser más claro, puso un ejemplo: "Supongamos que un joven tiene que rendir un examen para la facultad, pero esa mañana no tiene ganas de estudiar. Y bueno, no estudia y se dice que lo hará a la tarde y durante la tarde tampoco lo hace y así va dilatando lo que debe hacer. Justamente, no está limitando su impulso y se está perjudicando", resumió.

"Los padres son los que ejercen esta función durante la infancia. Y es importante que se trate de un límite continente, es decir, un límite que sirva como contenedor del impulso" añadió Tagle, al tiempo que explicó que "en este sentido, el enojo, el reto o el castigo no son eficaces. Uno simplemente debe decir que "no" y en primer lugar explicar por qué. Es importante que el niño entienda que no se trata de un capricho del adulto, sino que hay una razón detrás de ese no", recomendó.

Para entender bien qué es un "límite continente" recurrió nuevamente a ejemplos: "La explicación sirve la primera vez. Todos sabemos que el niño luego continúa 'golpeando eso que estaba golpeando'. Entonces ahí, sin enojarse, se le debe decir que lo deje de hacer o se va a su cuarto. No se trata de un castigo por algo que hizo, sino de frenar la acción en el momento en que se está llevando a cabo justamente para controlar el impulso". 

"Esto enfrenta al chico a una situación reflexiva en la que él quiere seguir haciendo lo que estaba haciendo, pero no quiere irse a su cuarto. Entonces opta", ejercicio que en la edad adulta podrá también llevar a cabo cuando deba tomar sus propias decisiones. 

La charla "Los límites. Entre la permisividad y el castigo" será este sábado en la Facultad de Psicología a las 10, y la entrada es libre y gratuita con inscripción previa, enviando un correo electrónico a clinicapsi.infanciayadol@gmail.com.