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Madrid y su gran temor: que el coronavirus colapse el sistema sanitario

Con más de 1600 casos confirmados, España anunció una batería de medidas para intentar contener la propagación en la capital y en otros focos contagiosos. No hay temor por los efectos clínicos de la enfermedad, sí por lo que pueda ocurrir con las estructuras sanitarias

“¿Y ahora qué hacemos con los niños?”. La noticia se propagó en cuestión de minutos. A algunos padres se la comunicó el propio colegio. Otros, la gran mayoría, se enteraron por las noticias cuando volvían de sus trabajos. En Madrid, la capital de España, todas las instituciones educativas --desde guarderías a universidades-- permanecerán cerradas durante quince días. La medida, que empezará a regir este miércoles y afecta a un millón y medios de alumnos, es una de las tantas que tomó en las últimas horas el gobierno español para intentar frenar al avance del coronavirus en las zonas donde ya hay contagios “descontrolados”.

La lupa está puesta por el momento en tres lugares puntales: la Comunidad de Madrid; Vitoria, la capital de la comunidad autónoma del País Vasco; y Labastida, un municipio de esta misma región. En estas zonas, los contagios se duplicaron en las últimas 24 horas. Madrid, por ejemplo, pasó de tener 202 casos confirmados y 8 fallecimientos el domingo a 578 y 17, respectivamente, el lunes. Los números volvieron a aumentar este martes: 782 (casi la mitad de todos los casos registrados en el país) y 21 muertos.

 Las cifras, como era de esperar, encendieron todas las alarmas de un poder Ejecutivo que creía tener la epidemia bajo control. 

La Comunidad de Madrid desinfectará a diario los vehículos destinados al transporte regular de viajeros (EFE)

Hasta este lunes, el gobierno insistía con un “escenario de contención”. Ese fue el término que utilizó el médico Miguel Simón, encargado del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, durante las conferencias diarias que brindó desde que se conocieron los primeros casos en el país. El protocolo consistía en detectar el contagio, aislarlo y poner en cuarentena a su último grupo de contactos. “El 95% de los contagios pertenecen a grupos controlados”, explicaba hasta este sábado el funcionario ante la prensa.

Sin embargo, la súbita eclosión de casos en algunos puntos del país generó en las últimas horas un cambio de escenario. El gobierno asumió la existencia de “focos descontrolados” y empezó a hablar de una “contención reforzada”.

“Madrid, Vitoria y Labastida pasan a ser zonas de transmisión alta. La epidemia ha evolucionado a peor”, reconoció este lunes por la noche Salvador Illia, el ministro de Sanidad.

La Comunidad de Madrid anunció acto seguido una batería de medidas “agresivas” para intentar frenar el potencial pandémico del virus. Además de suspender las clases, se van a cancelar o retrasar las cirugías programadas y las consultas médicas “no preferentes”; se van a habilitar nuevas camas y unidades en los hospitales para atender la crisis del coronavirus; se va a priorizar la atención domiciliaria de los pacientes con síntomas leves; y se les va a pedir a las empresas que adopten el “teletrabajo” (trabajo en los domicilios).

“No ha sido fácil tomar estas decisiones, pero la salud pública está por encima de todo”, dijo Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, al comunicar las medidas. Las limitaciones se añaden a las tomadas la semana pasada, cuando el panorama no era tan preocupante: el cierre de los 213 centros de ocio para adultos mayores de la región.

Las medidas, en forma de catarata, continuaron este martes: suspensión de vuelos directo a Italia, eventos deportivos a puerta cerradas, desinfección diaria del transporte público, cierre de hoteles y la suspensión de la actividad parlamentaria, entre otras.

Un joven con barbijo en el acceso a la estación de metro de Ciudad Universitaria, en Madrid.

El colapso del sistema sanitario, la gran preocupación

La última planilla oficial arrojó un número de 1.649 personas contagiadas (101 internadas en terapia intensiva) y 35 fallecimientos. Todas las muertes corresponden a pacientes de avanzada edad con patologías médicas previas, por lo que la letalidad del virus no parece preocupar ni a las autoridades políticas, ni a los médicos, ni a los ciudadanos de a pie. El ejemplo más gráfico ocurrió el domingo: millones de mujeres se manifestaron codo a codo a lo largo y ancho del país por el 8M. 

Por el momento, las estadísticas reflejan que el 80% de los casos en Madrid se pueden tratar sin ingreso hospitalario, el 15% lo requiere, y el 5% son críticos que deben ser atendidos en unidades de cuidados intensivos. Las medias anunciadas buscan evitar que el número de afectados crezca tanto como para desbordar la capacidad de las estructuras de la sanidad Pública, las que utilizan la mayoría de los madrileños,

Madrid tiene 33 hospitales públicos y 50 privados, según el catálogo nacional de hospitales. La proporción de camas es inversa: 13.623 son públicas y 6.644 son particulares. Los privados miran a esta enfermedad de reojo. La mayoría de las clínicas atienden a pacientes pero derivan los casos de internación a los efectores públicos. Según la Ley del Seguro, las epidemias están excluidas de las pólizas privadas de salud.

Según publica el diario El País, entre 2010 y 2018, la población de la Comunidad de Madrid aumentó en casi medio millón de personas, mientras que el número de profesionales de la sanidad pública decreció en 3.300, según datos del Servicio Madrileño de Salud (Sermas).

La capital española sufre todos los inviernos, gripes y enfermedades respiratorias mediante, una saturación de su red pública. El coronavirus supone una “pesada carga extra” que puede hacer colapsar todo el sistema.

El hospital de Valdemoro, localidad que sufrió un brote en un centro de día para adultos mayores, tuvo, por ejemplo, que realizar traslados de urgencias en las últimas madrugadas al no disponer de camas suficientes para los nuevos pacientes.

“A mi madre la sacaron el sábado a la una de la madrugada, en una silla de ruedas, en pijama y sin ropa interior. Ni siquiera le pusieron una manta. Son personas que sufren neumonía y con el frío pueden empeorar. Los han tratado como animales”, se quejó ante las cámaras de televisión la hija de una mujer infectada.   

La Sociedad Española de Medicina Preventiva y Salud Pública denunció “la sobrecarga de trabajo que están experimentando facultativos y enfermeras/os”. “Está generando un escenario en el que los profesionales no hacen todo lo que deberían, sino lo que les da tiempo, afectando a la seguridad de los pacientes, a la de todos los colegas, y aumentando el riesgo para la población en general”, dice el comunicado.

La catarsis virtual que hizo un neumólogo de un hospital del sur de Madrid en sus redes sociales (un hilo que se viralizó por todo el país) sembró más temor sobre la capacidad de respuesta de los hospitales.  

“Soy neumólogo en un hospital del sur de Madrid y estoy tremendamente preocupado por el #coronavirus . No sé si nuestros dirigentes han hecho números pero son para asustar. Abro hilo”, fue el primer mensaje que este lunes por la mañana –antes de conocerse las medidas-- publicó este médico (@donni__69) en su cuenta de Twitter.

Continuó luego con una catarata de tuits: “El SARS-CoV-2 tiene un periodo de incubación de unos 5 días durante los que los pacientes son ya contagiosos. La tasa de contagio es de entre 1.5 y 2.5. Traducido: el número de enfermos se duplica cada 5 días. Con el número de pacientes actualmente diagnosticados en mi hospital, y duplicándose la cifra cada 5 días, calculo que a finales de abril habrá en mi área unos 2000 infectados”.

“Mi hospital atiende a una población de 225.000 habitantes. Tiene 406 camas, de las cuales 12 son de UCI. Hay además otras 20 en Reanimación que podrían ser usadas como camas de UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) 32 en total. Si el 10% necesitan ingreso, en la última quincena de abril necesitaremos al menos 200 camas para esos pacientes. La mitad de las de mi hospital. Y de ellos 40-50 en UCI. Es decir todas las camas de UCI de mi centro. A mediados de abril”, describió.

Y concluyó: “Eso significa que en sólo 5 días más, necesitaremos otras 200 camas y otras 50 camas de UCI!!!! En  la primera semana de mayo!!!! Todas las camas de mi hospital. TODAS. A estas alturas la UCI estará totalmente sobrepasada. Esto implica que habrá que tomar decisiones éticas muy difíciles. Habrá que decidir a qué pacientes ventilar y a quienes dejar morir porque no habrá ventiladores ni camas de UCI para todos. Para mí está claro que la infección ya no se puede contener, solo enlentecer para no colapsar el sistema sanitario”.

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