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Guerrero Motos cerró sin previo aviso y pese a haber firmado la paritaria

Los doscientos trabajadores de la fábrica de motos sanlorencina temen por su fuente laboral. La empresa había acordado el viernes y, en un mar de rumores, este lunes amaneció con sus puertas cerradas. Tensión en el cordón industrial. Por ahora, no hubo telegramas de despido.

El rumor de las últimas horas se hizo realidad: la fábrica de motos Guerrero, en la ciudad de San Lorenzo, no abrió sus puertas este lunes, para desesperación de sus doscientos empleados y sus familias. Los trabajadores, nucleados en Smata, montaron desde primera hora un piquete y exigen la intervención del gobierno ante lo que consideran un gravísimo atropello de la empresa. Es que el viernes pasado el sindicato y la patronal habían firmado el acta del acuerdo paritario.

En diálogo con Rosarioplus.com Marcelo Barros, secretario general de Smata aseguró que "el cierre fue inesperado" y por más que les llegaron las versiones periodísticas el sindicato prefirió no apresurarse. "Nos manejamos con prudencia desde el primer momento porque el pasado viernes firmamos las actas del acuerdo paritario que dan un 20 por ciento de aumento a los trabajadores, retroactivo a abril y hasta septiembre, cuando nos íbamos a volver a sentar a hablar". 

El suceso corrió rápido a través de las redes sociales bajo hashtags alusivos tales como #Buenlunes. 

Este lunes desde las cinco de la mañana se apostaron junto a los trabajadores en el ingreso de la planta ubicada en la avenida San Martín al 2200 de la ciudad histórica para ver si efectivamente les permitían o no el ingreso a los trabajadores. Sucedió lo que ya adelantaban las versiones periodísticas: la empresa no abrió sus puertas. 

"Ya hicimos la denuncia ante el Ministerio de Trabajo de la provincia y en unas horas nos vamos a acercar con un escribano para constatar que la empresa no abrió sus puertas y avanzar en el pedido de la conciliación obligatoria", detalló. 

Son un total de 200 empleados los que actualmente están en relación de dependencia con la empresa y que esta mañana se encontraron con las puertas cerradas que le impidieron la ocupación de sus puestos de trabajo. 

No es la única fuente laboral en riesgo dentro del rubro de las ensambladoras de motocicletas. La fábrica Motomel, en San Nicolás, decidió la semana pasada no renovar 130 contratos y adelantar vacaciones con tal de recortar presupuesto y detener la actividad de la planta por dos semanas. 

 

 

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