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Hubo mejoras en el transporte interurbano pero aún falta una nueva ley

Tras la inhabilitación de Monticas, mutaron las condiciones de los viajes. De todos modos, aún falta restablecer el servicio Casilda-Buenos Aires y se aguarda la confección de la nueva ley de transporte

A un año de ocurrida la tragedia en la ruta nacional 33, hay un cambio positivo. Si bien fueron tardías, debido a que ya se acumulaban numerosas quejas en la previa al siniestro, al fin se registraron modificaciones en la red de transportes interurbanos de la región. La primera medida fuerte al respecto fue el abrupto final de la concesión a Monticas por parte de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT). Fue el puntapié inicial que permitió modificar y mejorar radicalmente la calidad de servicios prestados a los usuarios de colectivos.

Una vez fuera de juego la empresa que forma parte del pool de los hermanos Derudder, se convocó a empresas empresas ya conocidas en la región para asumir las frecuencias que habían quedado sin dueño, mediante un plan de emergencia elaborado por el gobierno provincial para para el corredor de la 33 desde Rosario hasta Rufino. Compañías como Arito, Santafesina y Los Ranqueles tomaron mayor cantidad de horarios, pero ante nuevas quejas de usuarios hubo que pensar otra alternativa.

En abril, llegaron los coches amarillos de la UTE 33/9 a los caminos de la región. Desde entonces, los usuarios han advertido mejores condiciones en los viajes, que se realizan con unidades nuevas y en buen estado respecto a la seguridad e higiene.

Consultado sobre la UTE el 33/9, el abogado Juan Manuel González, integrante de Usuarios Autoconvocados Por Un Transporte Seguro y Eficiente, sostuvo en diálogo conCasildaplus.com que “la situación ha mejorado indudablemente". Aunque fue cauto: "Como dice el refrán, ‘Escoba nueva siempre barre bien’, y no hay que olvidar que Monticas en algún momento también era la empresa más elegida y lentamente la calidad del servicio fue desmejorando”.

La línea de de Rosario Bus ha mostrado, hasta ahora, estar a la altura de las circunstancias y logró resolver algunos problemas heredados en el comienzo de su concesión, como el aislamiento de las localidades cordobesas de Arias, Corral de Bustos, Justiniano Posse y Cruz Alta, que en agosto recobraron la oferta que anteriormente otorgaba Monticas. El punto a cubrir sigue siendo Laborde, también del otro lado del límite provincial. Y muchos aguardan con expectativa que se retome la conexión directa entre Casilda y Buenos Aires, que sería restituida en marzo, tras gestiones realizadas por el concejal casildense Julio Yualé con la Secretaría de Transporte de la Nación.

Si bien el panorama general ha mejorado, hay una directiva que se puso en marcha luego de la tragedia que se descontinuó con el tiempo. Se trata de los inspectores que en los meses posteriores al siniestro de ruta 33 trabajaban constantemente para verificar que se cumpliera la normativa vigente, los que dejaron de verse. Otro tema pendiente es el tratamiento y reglamentación de una nueva ley de transporte en Santa Fe: si bien se avanzó en charlas, aún se espera su sanción. La normativa vendría a reemplazar a la vetusta ley 2499, que data de 1935 y sólo sufrió ligeras modificaciones a lo largo del tiempo.

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