La violenta persecución de un hombre a su ex y a sus hijos acabó en condena

Un tribunal rosarino condenó a un hombre de Villa Gobernador Gálvez a 4 años y medio de prisión efectiva por amenazar, golpear y perseguir a su ex pareja y a sus dos niños entre 2015 y 2016. El fallo sienta un precedente para el abordaje judicial de casos de violencia de género.

La Justicia rosarina condenó a cuatro años y medio de prisión efectiva a un hombre que sostuvo una sucesión de agresiones físicas, persecuciones y amenazas contra su ex pareja y sus dos hijos, en Villa Gobernador Gálvez. Un extenso fallo de los jueces Alejandro Negroni, Patricia Bilotta y Facundo Becerra que sienta un precedente sobre el criterio judicial para abordar estos casos extremos de violencia de género.

El condenado es Ezequiel Derminio, de 31 años. Su mujer -identificada por sus iniciales RZ, para preservar su identidad- se alejó en el verano de 2015 de la casa que compartían en VGG junto con su hija de 7 años en aquel entonces, y su hijo de 6. Ella y los niños se instalaron en la casa materna, en barrio Tablada, para escapar de los malos tratos, la violencia económica, física y verbal que Derminio les prodigaba en el último año.

Narvaja estaba a cargo de la megacausa que tocó intereses de empresarios
El fiscal Narvaja, uno de los que llevó adelante la acusación.

Más tarde, durante la investigación penal del caso, el propio núcleo familiar del acusado lo describiría a Derminio -según el fiscal Sebastián Narvaja- como "agresivo, violento".

Tres meses después, el 23 de marzo de 2015, Derminio irrumpió en la casa de Chacabuco al 3500 donde estaba su ex suegra. "Nunca más vas a ver a tu nieto y cuidate cuando andes en la calle", le espetó para llevarse por la fuerza a su hijo, por entonces de 6 años. Cuando RZ llegó a la casa se enteró de lo sucedido, por lo que esa misma tarde fue a buscar a su hijo, a la casa de Derminio, en Córdoba y San Juan, de VGG. La joven recuperó al niño, pero recibió dos trompadas en el rostro por parte de su ex marido. Este la amenazó de muerte y prometió que "iba a ir a tirar tiros en la casa de su madre". Y la despidió a piedrazos.

Ezequiel Derminio, condenado por violencia de género.

La víctima de Derminio al tiempo se mudó a VGG, pero a una casa de Urquiza al 2200 que terminó siendo el escenario de sucesivas agresiones del hombre ahora condenado. Dos veces en agosto de 2015, dos veces más en octubre y una vez más en noviembre, Derminio volvió sobre esa vivienda, violando la orden judicial que le prohibía acercarse a RZ y a los niños. El rompía la puerta y entraba. Una vez se llevó electrodomésticos, luego, el televisor. Se iba y amenazaba a la mujer con matarla si lo denunciaba. Un día discutió con ella y le pegó trompadas en las costillas y en el rostro. Para entonces, Derminio seguía en libertad y volvía a la casa de RZ. La última vez fue el 2 de noviembre de ese año, cuando discutió y la amedrentó con un cuchillo en el cuello. Así la obligó a entregarle las llaves de la casa y dinero. Derminio se llevó a los dos niños, ella lo persiguió y él la frenó con una patada en el pecho y dos puñetazos a la niña, de 8 años, según se ventiló en el juicio. Entonces sí, la policía lo arrestó.

Otra amenaza juzgada aquí ocurrió en mayo de 2016, cuando Derminio -preso en la Unidad Penal 16, de Pérez- le envió un mensaje de texto a RZ con un teléfono celular que no debería poseer en prisión: "Contestá puta de mierda, te juro por mis hijos que cuando te agarre te voy a arruinar por todo lo que estás haciendo, lo prometo puta de mierda". Días después, otro mensaje: "Por qué no me atendés, puta de mierda, que saliste anoche con el... yo te voy a matar cuando te cruce. Te lo juro puta, te voy a hacer cualquiera". 

Por todos estos hechos, el tribunal halló a Derminio culpable de amenazas simples y coactivas reiteradas, desobediencia a la orden judicial y lesiones leves calificadas por el vínculo. La sentencia, de 4 años y 6 meses de prisión, es de cumplimiento efectivo, y le impone, además, la misión al Servicio Penitenciario de someter al convicto a un tratamiento psicosocial y a capacitación en talleres de perspectiva de género. 

 

 

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