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Clausuraron sala para niños que promocionaba polémica fiesta

El salón Goofy Eventos de Villa Gobernador Gálvez tenía habilitación como pelotero y sala de fiestas infantiles pero realizaba matinées para menores de 16 en las que se cambiaban besos por bebidas

La sala Goofy Eventos, ubicada en la localidad vecina de Villa Gobernador Gálvez, fue clausurada este jueves por funcionarios de la municipalidad del lugar tras detectar que realizaba eventos para los que no tenía habilitación.

En concreto, el local promocionaba a través de Facebook una fiesta llamada “La noche del beso”, una matinée para menores de 16 en la que se proponía a los chicos “comprar” besos de las jóvenes asistentes mediante un billete falso que se les entregaba en la entrada.

Las chicas a su vez podían utilizar los billetes obtenidos a cambio de sus “favores labiales” para adquirir bebidas sin alcohol o panchos en la barra del lugar. Personal de la Subsecretaría de Control y Convivencia ciudadana, recientemente estrenada por la nueva gestión, procedió al cierre del local, que no disponía de autorización para este tipo de fiestas. Sin embargo, no quisieron hacer más declaraciones a este medio al respecto de esta intervención.

El local ni siquiera tenía oficialmente la habilitación como pelotero. Foto: Facebook Goofy Eventos

Por su parte, el local eliminó las publicaciones referentes a la venta de entradas para el festejo, y anunció con un escueto mensaje de su cancelación, aunque este viernes lo suprimieron también.

Según se difundió, el lugar disponía de una factibilidad, que es el paso previo a conseguir una habilitación, para funcionar exclusivamente como pelotero y salón de fiestas infantiles. A pesar de ello, a mediados de diciembre realizó su primera matinée, y realizó una segunda en el mes de enero, ambas hasta aproximadamente la 1 de la madrugada, aunque con una modalidad distinta a la que se iba a realizar este fin de semana.

Además de la tergiversación de rubro, el tema en discusión es también el formato de la fiesta, en el que se proponía intercambiar falsos billetes por besos, como si de una mercancía cualquiera se tratase, con el agravante de ser un evento dirigido a menores de edad.

Ahora será el juez de faltas de la ciudad quien decida si levanta la clausura, aunque previsiblemente no lo hará hasta que el establecimiento consiga la habilitación definitiva.

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