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Una estrella de rock encerrada en el cuerpo de un futbolista

El hombre que le devolvió la alegría al Manchester United, club que lo rescató de su pobreza física y lo transformó en el mejor de su época. El histórico 'caño' a Cruyff, el culto a beber y la creación de unas de las camisetas más 'pesadas de la historia del fútbol: la '7' de los Diablos Rojos, en un repaso por la vida del crack.

George Best en el Manchester United (Foto de ImagoSport)

Mañana se cumplen doce años de su muerte. Si bien el alcohol no fue la causa directa, lo que lo mató fue la intensidad con la que llevó su vida y la bebida tuvo un rol preponderante en el coctel que se lo llevó. Su creatividad para jugar era la misma que para declarar. George Best es dueño de frases hoy repetidas por el universo sin saber que son de él.  ¿Ejemplos? “He malgastado mucho dinero en mi vida, el resto lo gasté en alcohol y mujeres”, o “En 1976 dejé el alcohol y la fiesta… fueron los peores 20 minutos de mi vida”.

Tuvo sus similitudes con el Diego. Parafraseando Groucho Marx: "Partieron de la nada para alcanzar las más altas cimas de la miseria". Ambos fueron los mejores de su generación. Con crédito para el norirlandés, que tuvo que pelear por ese lugar con Cruyff o Beckenbauer, cuando frente a Diego aparecían Platini o Gary Lineker.

Otro punto en común fueron las adicciones. Ese fue el rival que más les costó esquivar, y aun así la magia regada en los campos de juego es el recuerdo más fuerte que hay sobre ellos. George Best, The Belfast Boy, el Quinto Beatle.

Nacido en Irlanda del Norte y captado de joven por el Manchester United, Best fue el símbolo de los Diablos Rojos que le devolvieron a sus hinchas la alegría luego del "Múnich Air Desaster" en 1958.

En aquel año, el avión que traía a los jugadores luego de ganar los cuartos de final de la Copa de Europa (hoy conocida como Champions League) no consiguió la altura necesaria y terminó estrellándose en un terreno lindante al aeropuerto. La tragedia se llevó a una de las mejores generaciones de jugadores ingleses. Cinco años después, con todo por reconstruir, uno de los directores técnicos del United se cruzó con un chico de 15 años que, decían en Belfast, no tenía fuerza suficiente para competir. Sin embargo el talento del escuálido George Best lo subió al avión rumbo a Manchester.

En 1968, tras unos años deslumbrando en la primera del equipo, terminó por formar la 'Santísima Trinidad' con el inglés Bobby Charlton y el escocés Denis Law. El tridente terminó por ganar la Copa de Europa que en Manchester tanto estaban esperando. Best era la figura de ese equipo y además se destacaba por sobre cualquier otro jugador de la época. Beckenbauer y Cruyff no eran rivales ante un Best encendido.

Pero a su 'encendido' no lo pudo sostener mucho tiempo. Las novias y la nocturnidad le ganaron a las gambetas y los goles. George Best no tenía problema en quedarse hasta la madrugada tomando tragos, jugar alcoholizado, viajar entre semana a alguna playa paradisiaca (más exactamente Marbella, España) o pavonearse con alguna súper modelo ("Es mentira que me acosté con seis miss mundo, solo fueron 3", confesó públicamente).

Georgie Boy no pudo con la merma de éxitos. Si bien su carrera duró hasta los 36, fue a los 28 años -cuando dejó el Manchester por sus problemas con el alcohol- que empezó su despedida. Allí dejó uno de los legados más importantes de la historia del club. El número '7' del United, desde Best, lo vistieron Bryan Robson, Eric Cantona, David Beckham, Cristiano Ronaldo, Michael Owen y Ángel Di María.

George Best en Marbella, verano de 1977 (Foto de ImagoSport).

Desde su salida de Manchester se le recuerda una última hazaña dentro del campo de juego: 'el desafío Cruyff'. En 1976 Irlanda del Norte enfrentó a Holanda por las eliminatorias de Argentina 1978. En la conferencia de prensa previa los periodistas quisieron mostrar las ahora drásticas diferencias entre el uno y el otro para ver su reacción: “Cruyff lo ha superado, es uno de los mejores de la historia”. Best perdió su vista entre los periodistas pensando una respuesta: “Eso no lo sé, pero hoy le hago un caño”.

En los primeros minutos del partido Best tomó la pelota y en lugar de encarar al arco rival como solía hacerlo, empezó a correr en dirección del crack holandés quitándose de encima cual anaranjado se interpusiera. Cuando lo tuvo enfrente amagó y sin mayor complicación pasó la pelota entre las piernas de Cruyff. La anécdota no termina ahí, una vez que recibió su auto pase pisó la pelota, miró a la tribuna y festejo cerrando el puño.

Old Trafford el día del fallecimiento de Best

Esa intensidad con la que vivió fue la que se lo llevó. “No mueran como yo”, dijo en sus últimos años. Pero el brillo y el vuelo creativo de sus 10 años en Manchester lograron hoy, a 12 años de su muerte, imponerse como el legado de Best. 

Bonus Track

Fincar Furey, músico de las afueras de Dublín (la otra Irlanda), salteó todo conflicto político y escribió una canción para recordar al Best: "If God needs a hero”. La canción dice algo así como “Si Dios necesita un héroe, que sea este pibe de Belfast”.

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