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El desarrollo cambia el eje de la refrigeración de ambientes: en lugar de buscar enfriar lo que se calentó, trata de evitar que el interior de los ambientes llegue a calentarse como consecuencia de la acción directa o indirecta del sol. Lo hace a partir de una película que se coloca en ventanas, la principal vía de acceso del calor solar.

El film incorpora unas minúsculas esferas que contienen agua y, al alcanzar la película una temperatura de 32 grados centígrados, las esferas se comprimen provocando el mismo efecto que el vapor y haciendo opaca en parte la ventana. Lo mejor de este sistema es que funciona de una manera totalmente autónoma y sin necesidad de intervención humana ni ningún tipo de conexión a ningún sistema.

El film, una vez adherido a las ventanas, es capaz de bloquear el 70% del calor solar, con el consiguiente ahorro en aire acondicionado. Además, otro de los beneficios es es que. a diferencia de otras ventanas inteligentes que cambian de color ante la exposición solar, este desarrollo apenas reduce la luminosidad de las estancias. 

Aunque todavía el producto se encuentra lejos de ser comercializado y le faltan afinar detalles para optimizar su funcionamiento, se trata de un arranque muy esperanzador ya que los materiales empleados son muy comunes y pueden emplearse sin problemas en los procesos de fabricación de las ventanas.