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Este miércoles el servicio de internet funcionó con lentitud en el país debido a que "hubo un corte no significativo" en un cable de fibra óptica utilizado para brindar el servicio en Las Toninas. Es que, además, de ser un tranquilo y nada glamoroso destino de verano de la costa atlántica, es un punto neurálgico de la conexión a internet de la Argentina. A esa pequeña ciudad se conectan varios cables submarinos que atraviesan el océano para conectar al país con otros y así lograr el acceso a internet. 

Desde allí hacia el norte, bordeando la costa sudamericana, los cables van haciendo escala en distintos puntos del continente por el Atlántico hasta Miami, y también desde el Pacífico, porque es una de las ciudades con mayor conectividad del mundo. De allí se cruza el océano a Europa, a la península ibérica.

Los cables submarinos de conexión a internet llegan a la costa argentina desde la localidad brasileña de Fortaleza y no sólo prestan este servicio, sino que además portan la señal de redes privadas para empresas y organismos estatales.

¿Por qué Las Toninas? Por su geografía. Las Toninas no tiene piedras ni otros accidentes geográficos que puedan dañar los cables. Es la ciudad más al norte con esa condición, porque si bien más al sur hay lugares con estas virtudes, los costos son más altos al haber más kilómetros de cable.

¿Cómo son los cables que atraviesan ni más ni menos que todo un océano? Se trata de fibra óptica recubierta de varias capas que la protegen del frío, de la presión de la profundidad, del agua mismo y de los tironeos o cualquier contingencia que pueda afectarla. El cable se puede ver pero recién mar adentro: desde la estación de amarre de Las Toninas se entierran bajo tierra varios kilómetros.