Este jueves se cumplen 30 años del lanzamiento al mercado de uno de los emblemáticos discos de Soda Stereo, ni más ni menos que Signos, que abrió las fronteras de la banda al continente latinoamericano.

La poesía en la canción y el ritmo de la nueva era electropop se incrustaron en esta obra señera del rock nacional. “No hay un modo, no hay un punto exacto. Te doy todo, y siempre guardo algo”, seduce Gustavo Cerati en el comienzo, sugiriendo con sutileza los lenguajes interpretables de los significantes y los significados.

Signos llevó muchas horas por día durante casi dos meses de grabación. Fue el tercer disco de Soda tras su primero en 1984 bajo el mismo nombre de la banda, y Nada personal (1985). Y llegó con la cresta de la ola en la fama nacional, la presión por grabar, crisis con las drogas y bloqueos creativos que Cerati sorteó a base de perseverancia.

Sólo había producido dos letras cuando en un mar de hojas en su living Cerati se durmió hasta que despertó inspirado y rompió el bloqueo. Dijo en una entrevista que dio a Rolling Stone: "La música iba aumentando geométricamente y la letra tan sólo aritméticamente, y sabía que tenía muchas cosas para decir. Me desperté sobresaltado, puse el cassette con la música de los temas y fui escribiendo una letra tras otra”.

Persiana americana, filmada en vivo durante uno de los shows de la banda en su gira Me verás volver, en 2007.

 

El rito, en un recital de 1987 

 

 

Una versión muy original de Prófugos, cantada en el Festival de Viña del Mar en 1987