Chianelli, el autor de la obra (Foto: Silvio Moriconi)Chianelli, el autor de la obra (Foto: Silvio Moriconi)
Chianelli, el autor de la obra (Foto: Silvio Moriconi)

José Álvaro Chianelli, el comerciante de barrio Echesortu que ganó notoriedad en los últimos días al viralizarse en las redes un himno que compuso en homenaje a su barrio, contó los pormenores de su creación. Desde desde la plaza Buratovich, emblema de la zona, el hombre reveló la historia detrás de la pieza.

La canción, que a principios de febrero se replicó de a miles en las redes sociales, repasa con una pegadiza melodía las instituciones más icónicas del barrio: los clubes, las escuelas, el paseo comercial de calle Mendoza y hasta la Terminal de Ómnibus. En cada estrofa hace hincapié en un profundo sentimiento de pertenencia y orgullo.

“Estamos en mi placita, a la que venía con mis hermanitos, con mi abuelo, con mis padres. Acá viví el despertar de mi adolescencia, acá venía con mis noviecitas, cuando todavía estaba la calesita”, recordó José. “Soy del barrio Echesortu hace 63 años, justo da la casualidad que son los años que pasaron desde que nací”, contó.

José fue al Jardín Nº38 de Avellaneda entre San Luis y Rioja, y después hizo la primaria en la Escuela Nº67 Juan Enrique Pestalozzi de Mendoza entre Alsina y Lavalle. Esta última, mejor conocida como “la Pestalozzi”, tiene un lugar en las estrofas de la canción.

Junto a la escuela primaria, se alzaba otro ícono del barrio: el Cine Echesortu que en 1982 cerró sus puertas para convertirse en el boliche Space. “Tener el cine Echesortu a dos cuadras de mi casa era lo máximo para mí”, recuerda José.

Y aunque en Echesortu conviven leprosos y canallas, tal como afirma el himno, el barrio tiene otra rivalidad deportiva entre los clubes Atlantic Sportsmen y Echesortu. “Fui socio de los dos. Actualmente soy miembro del club Centro Progresista, de Constitución y San Juan”, agregó José. En tanto, fueron los amigos “del club” los que empezaron a compartir la canción.

La historia detrás de la canción

José, además de ser comerciante, es un melómano por excelencia: tiene la colección de vinilos más grande del país, que suma 80.000 placas. Por esa curiosidad de coleccionista, dio con la melodía que musicaliza el himno.

“Esta canción me llegó como parte un saludo para la fiestas, sonaba de fondo. Mi hija mayor la buscó y encontró que era de un artista desconocido de los cincuenta. La canción la grabaron Cher y Sinatra pero nadie la conoce. Yo no tenía el vinilo. Y es tan linda y tan agradable. Entonces pensé en hacerle una letra. Puse las cosas que viví en mi vida, que vivimos todos los de mi edad en este barrio, y se plasmó en la canción. Me gusta, es alegre”, recuperó.

“En el año 78 puse mi primer negocio en el barrio. Mi hermano es concertista de piano y empezó a venir con unos amigos que hacían música. Esos amigos eran Juan Carlos Baglietto, Adrián Abonizio. La Trova empezó en esa casa de allá enfrente. Ahí arrancó mi amor por la música. El piano de Fito de «La rumba del piano» lo tengo yo, y la primera guitarra de Baglietto también, está en casa”, narró.

Cuando le preguntan por su parte favorita de Echesortu, José no lo duda: “La gente. Tiene gente muy amable, solidaria, gente que te ayuda en todo. Yo arranqué de chico con mi comercio y la gente me ayudó”.

Fuente: Noticias MR