Ya transcurrieron más de dos años de que especuladores ganaderos y agricultores incrementaron exponencialmente la práctica de quemas de pastizales en las islas entrerrianas. El encierro que obligó la pandemia en todos los rincones se vivió como doble padecimiento en 2020 para todos los que residen en las costas hacia el Delta del río Paraná. Es que "no es para quedarnos en casa que hacemos una casa", retomando las palabras de Juan Gelman, y sin embargo durante aquellos meses de total encierro, ASPO y DISPO posteriores, se colaban como veneno el humo y las cenizas por cada hendija de cada hogar, cada barrio y ciudad.

La proliferación de las quemas llevó al hartazgo y a la conciencia socioambiental generalizada. Desde aquel primer momento, sin embargo, ya ebullía la necesidad de canalizar el síntoma en decenas de cuentistas y poetas de la región (y aún ebulle), con el hartazgo de seguir respirando partículas del Humedal quemado en el aire. De eso dan cuenta tres libros muy diversos pero con la mirada ambiental en común que se presentarán en la Feria del Libro. Además, habrá una charla debate sobre "las consecuencias de la bajante del Paraná y de la quema sobre los peces migradores".

El viernes 9 de septiembre a las 19 será el conversatorio donde participan la bióloga, ecóloga y profesora (UBA-OSU-UNAM) Irene Wais y el periodista especializado en temas socioambientales y coordinador del Ciclo de Ecología Sergio Rinaldi, en el 1° piso, Sala Jorge Riestra, para relatar sobre la migración de los peces en estas aguas contaminadas del humo.

En la misma jornada del viernes 9 será un doblete de producciones literarias ambientalistas: a las 17 la presentación de "Monte", de Ciro Korol en el Espacio de Infancias (Libros Silvestres), y a las 20 la antología de poesía “Cenizas llegaron a mi patio” con su compilador Martín Roda (Brumana).

En tanto, el domingo 18 a las 17 se presentará en el 1° piso Sala Beatriz Guido el "Diccionario enciclopédico de las cosas que nos gustan" (Libros Silvestres) con sus curadoras Analía Giordanino y Carolina Musa, donde 64 autores de Santa F crearon una obra colectiva y colaborativa para las infancias, signada por lo bello. Y entre los muchos términos “cuenta con palabras elegidas relacionadas con ecología y naturaleza de la zona”, precisó Musa, consultada por Rosarioplus.com.

Los artistas son las almas sensibles que registran su tiempo y su aldea, y trascurrida una pandemia histórica, la vida social aun no resuelve su vínculo con el hábitat del todo. Resta un largo camino de modificaciones al modelo productivo agroindustrial que aun adeuda una Ley de Humedales consensuada por más de 300 organizaciones ambientales nacionales. Pero es quizás el comienzo de una época registrada de la conciencia de la devastación ("necesidad en la urgencia" calificó Tin Roda) en el Litoral, como en su momento plasmaron Juanele Ortiz, Raúl Domínguez o Ramón Ayala, por mencionarsolo tres artistas diversos. 

"Es ominoso ver este humedal ahora gris, una pampeanización de lo verde y marrón. Hace ya 100 años Juanele Ortiz le escribió tanto a estas islas y no existía la explotación, es una muestra del amor que producen sus tierras. Así como hay tantas canciones compuestas y artes plásticas al río, hoy contamos esta urgencia", explicó Roda.

Ciro Korol en su cuento "Monte", Tin Roda en su compilación antológica poética "Cenizas.." y Nacho Estepario como uno de los colaboradores con el "Diccionario.." contaron a Rosarioplus.com cómo pensaron sus obras literarias y cómo registran estos tiempos humeantes y efervescentes. 

Monte: una asamblea de árboles

Ciro Korol es un joven escritor que vivió siempre en Rosario. De chico cruzaba el parque Independencia con su padre para ir a la escuela y ya entonces le llamaban la atención los árboles. Le decía al papá que quería contarlos a todos. En 2020 publicó con la editorial Libros Salvajes y con ilustraciones de María Victoria Rodríguez su primer libro “Monte”, ganador del Plan Fomento, donde relata en un magnífico cuento (para infancias y no tanto) sobre una asamblea de árboles con sus raíces y micelio que deciden accionar ante la depredación. Por estos días el joven autor está adaptando la historia a una serie video-animada en Paka Paka junto a Andrea Papayannopolous, Néstor Mazzini, Paulina Zoboli y la productora Banda/Aparte.

En el cuento se plantean los grandes ecocidios de la provincia: quemas de las islas, deforestación y desmonte por la sojizacion, y fue publicado como vaticinando justo el 2020, cuando comenzó el peor ecocidio del humedal. “El relato se me ocurrió cuando trabajaba en el Acuario en 2018. Hacíamos recorridos por el Parque Autóctono, y allí conocí sobre la biodiversidad de las especies de árboles, anfibios y aves de la provincia. Ahí entendí que los árboles son los hogares de muchos animales, insectos y plantas, y sentí la necesidad de destacar su rol. Quizás fue con el concepto de Gianni Rodari “binomio fantástico”, donde dos cosas que aparentemente no tienen relación pueden visibilizar un anfibio, una tercera idea”.

Ciro Korol, el autor de "Monte"
Ciro Korol, el autor de "Monte"

El autor de este cuento recordó que “era pequeño cuando Rosario derribó el muro que tenía y comenzó a conectarse de a poco con el río Paraná”, y de grande, ya en el Acuario, terminó de dimensionar “la relación de la ciudad con el humedal y con las islas, que son parte de una misma ecorregión. Y ahora con las quemas, creo que la sociedad lo aprendió por la vía negativa”.

En el Acuario, Ciro aprendió sobre las ecorregiones de la provincia: el espinal, el pastizal, la cuña boscosa y el humedal de humedales del Paraná. Y lo sorprendente, viendo en retrospectiva, es que “de esas cuatro, los humedales era la región menos destruida por el hombre”. Y agregó: “Recuerdo que en ese momento para los que ingresamos a trabajar en el Acuario la palabra  ‘humedal’ no nos era familiar, le decíamos ‘río’ directamente, algo que ahora veo que es una distorsión o minimización de este espacio donde el agua es el principal regulador de la vida en bañados, lagunas, arroyos, madrejones”.

En un fragmento de “Monte”, una sauce de Laguna Grande (Victoria) llamada Aura dice que “en el humedal nos queman para alimentar las vacas”, mientras otro de la forestal norteña le respondió que “a los hombres les interesa devorar árboles para crecer más alto sus ciudades”, mientras Taku, otro de los protagonistas contó que hizo un viaje a través de la raíz de un quebracho colorado y logró ver “los colores más vivos” y los monos carayá que saltaban hace 500 años entre los árboles de esta región.

Tin Roda junto a Nacho Estepario y Sofía Lenski.
Tin Roda junto a Nacho Estepario y Sofía Lenski.

Cenizas, poesía coral ante la urgencia en el encierro

“Andaba la primavera de 2020 y todo el día en Rosario se respiraba humo que venía de las islas. Los aviones hidrantes volaban por nuestras cabezas y se veían imágenes de bomberxs que volvían heridxs de combatir el fuego. Hasta hubo una proeza que evitó que un parador en la isla, habitado por familias, arda. Hay una anotación de ese día en mi diario: '18:39.- dormí la siesta con humo y con barbijo. Pesadillas de asfixia. Al levantarme (con dificultad) dolor de cabeza, aturdimiento intenso, mugre en la garganta (…) Vi que se habían publicado en redes algunos poemas en relación a las quemas, la asfixia, el ecocidio. Ahí se me ocurrió reunirlos e invitar más poetas. Todes me dijeron que sí, con una generosidad grande como el caudal del río cuando en Brasil llueve bien”. Así es un fragmento del prólogo a la antología “Cenizas llegaron a mi patio”, de Martín “Tin” Roda, de descarga gratuita en el sitio de Brumana, y con bellas ilustraciones de Leiny Julieth.

El joven poeta y editor que vive en Paraná recordó, en diálogo con este medio, que durante el encierro se vio en la necesidad de canalizar las angustias colectivas de poetas destacados de toda la región, ya que “frente a la urgencia ante la quema era necesario el grito colectivo". "Pensé esta obra más allá de las plumas, todos deberíamos producir algo frente a lo que nos produce el ecocidio”, dijo. El objetivo era claro: "que quien leyera se piense en una relación más amorosa con la tierra, cuestione nuestras formas de consumo y vínculo con la tierra”.

Tin sufría el encierro pero el origen de su idea de libro fue impulsada cuando supo que “un amigo asmático debía encerrarse por la pandemia y tenía humo en su casa”, y temió por su vida. Entendió que “el derecho a la vida está en riesgo por una problemática socioambiental" y se puso a escribir. Pero fue al leer el poema que escribió la santafesina Estela Figueroa (recientemente fallecida, y de quien surge el título del libro Cenizas..) que entendió la necesidad de una escritura colectiva. “Debíamos hacer esta ofrenda a los humedales, para darle algo de todo el amor que nos da y nosotros a cambio los devastamos. Están prendiendo fuego a nuestra madre, y los que la prenden son los propios vecinos en Rosario, no es que son de otro país o un extraterrestre”.

Un fragmento del aporte de Figueroa “Esperando la tormenta”:

Autores y autoras de diversos puntos cardinales del Litoral se sumaron a la propuesta: Bagnarol, Bellesi, Benz, Bolzán, Colomino, De Cicco, Estepario, Febré, Fernández Doval, Figueroa, J.F. García, M. García, Genovese, Gómez de la Cruz, Guzmán, Jones, Lanfranco, Massei, Molina, Nachon, Pucheta, Vélez y Vignoli.

El libro colectivo que ahora se presenta en la FILRO tuvo una primera presentación en el Festival de Poesía de 2021. Allí Roda conoció “a muchos escritores más que estaban produciendo sobre todo esto”, algo que lo alegró. “Creo que es la clave, que cada uno se pregunte si quiere seguir viviendo así, es una situación pesadillezca. Claro que para que cambie todo los que deben cambiar son los que tienen el poder legal para frenar las quemas, no somos inocentes: los jueces deben poner por encima los intereses de la tierra que las alianzas bajo la mesa que son sabidas. Aprender ejemplos como la Constitución de Bolivia, que reconoce a la tierra como un ser vivo con derechos. Pienso que en ese sentido debería correr la política”.

La crueldad de los poderosos a Tin Roda no lo sorprende, lo que lo moviliza “es que el Estado no logre frenarlos con sus herramientas y la Justicia debe actuar con contundencia, pero el lobby es demasiado grande”. Entonces hay un paradigma detrás de las quemas que es el que hay que cambiar, que es el modelo económico de esta civilización: “Consumimos la carne de vaca y se produce la soja para alimentar a los chanchos que se venden a otros países, sumado a la especulación inmobiliaria que no sabemos si vamos a terminar como en el Nordelta del Tigre (algo que expresa en su poema sin título Andy Nachon)”. Aquí un fragmento:

El “artivismo” de un tosquense

Nacho Estepario es un poeta conectado con la naturaleza porque nació en la punta noreste de la provincia de Santa Fe, al límite con Chaco. Se autopercibe “artivista”, un activista social a través del arte. Junto a muchos otros autores, participó en el “Diccionario de las palabras que nos gustan” y también en “Cenizas llegaron a mi patio”.

Consultado sobre estas producciones en medio del ecocidio, reflexionó: "En mí se generó una literatura más rabiosa políticamente. Para mí escribir es una pulsión vital como lo es la lucha socioambiental, como de chico lo hice sobre las curtiembres y también de las disidencias sexuales".

Explicó que él es "partidario del 'artivismo' socioambiental –mal llamado por los medios ecologismo- porque no hay que quedarse en el puño y letra, es parte de la vida en sociedad".

Respecto de la reclamada Ley de Humedales, aseguró que "este año seguro no saldrá, sumado al desguace que tuvo por parte del Gobierno, pero aunque salga en algún momento, habrá que vigilar que no ocurra como cuando fue la Ley de Bosques –que entre su aprobación y su implementación fue cuando más deforestaciones hubo- porque no es lo mismo aprobar una ley que se aplique presupuesto y se cumpla".

Nacho ya es conocido por su escritura conectada con la naturaleza. Sobre esto recapituló su vida: "Nací, me crié y ahora volví a vivir en el extremo norte santafesino junto al Jaaukanigas, por lo que siempre estuve muy vinculado al río y conectado a la biodiversidad en mi literatura. Volví hace poco, después de vivir 12 años en Rosario porque me tiraba el territorio, es una zona menos explotada por el humano, que se asemeja más la fisonomía a la provincia de Chaco. Por eso a esta zona le dicen El Gran Chaco, la llanura y el monte chaqueño".

Desde el ecocidio en 2020 que Estepario activa en la Multisectorial Humedales con las asambleas y cortes del puente, porque "tenía esa sensación de impotencia del daño humano en el ambiente". El 'artivismo' se permeó casi sin poder evitarlo en su escritura, así como también destacó que "ocurrió con otros artistas, algunos plásticos, grupos performáticos como Tigra, fotógrafos. Hay autoras conectadas con la naturaleza y con quienes activo, como Bea Vignoli, Lila Gianelloni y Veronica Laurino".

A continuación, un fragmento de su aporte en "Cenizas.." llamado Crónicas del Jaaukanigás (inédito):

Irupé de autoría de Manuela Colomba para ilustrar el Diccionario de las cosas que nos gustan.
Irupé de autoría de Manuela Colomba para ilustrar el Diccionario de las cosas que nos gustan.