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Por estas horas, todo el conflicto y las acusaciones cruzadas entre los nadadores estadounidenses y la policía brasileña parece haberse resuelto. Los atletas ya están de vuelta en EE.UU. y fue el mismo comité olímpico norteamericano el que pidió disculpas por el comportamiento de sus deportistas. Un papelón olímpico.

Es que los nadadores estadounidenses Rayn Lochte, James Feigen, Gunnar Bentz y Jack Conger, quienes denunciaron que fueron asaltados a punta de pistola por una persona vestida como oficial de seguridad, en verdad mintieron para tratar de cubrir los destrozos que ellos mismo provocaron.

La primera versión de los estadounidenses contaba que sufrieron un asalto en la noche del sábado cuando volvían en un taxi a la Villa Olímpica tras participar de una fiesta. Según relataron ellos se encontraban sobre el vehículo cuando su trayecto fue bloqueado en una estación de servicio por unos hombres que afirmaron ser policías y obligaron al auto a parar.

En esa oportunidad el seis veces campeón olímpico Rayn Lochte contó a la prensa que "nos mostraron un carné de policía, nos apuntaron y dijeron que debíamos tirarnos al piso. Yo me negué porque pensé que no habíamos hecho nada malo y fue ahí que me apuntaron a la cabeza. Amenazaron con disparar, así que levanté las manos. Se llevaron dinero y bolsos, pero nos dejaron los celulares y los documentos".

Lochte dejó la villa olímpica y regresó a su país a los pocos días, cuando la justicia aún estaba haciendo las primeras investigaciones del caso y aún no se habían cotejado las cámaras de seguridad. Cuando se hizo esto y se tomó declaración a testigos la sorpresa fue mucha ya que se determinó que Lochte y sus compañeros se inventaron un asalto después de una noche de excesos en donde alcoholizados cometieron actos vandálicos en la estación de servicio, algo muy distinto a ser atracados.

Bentz y Conger fueron retenidos este miércoles cuando estaban a punto de embarcar hacia Estados Unidos y tras declarar, ya están de vuelta a su país. Feigen por su parte, tuvo que comparecer frente a la jueza y se le fijaron cargos por "falsa comunicación de crimen". Luego de una audiencia de cuatro horas el atleta selló un acuerdo en el que deberá pagar más de 10 mil dólares por los daños ocasionados.

Este viernes ya están todos en Estados Unidos e intentan poner paños fríos al asunto, aunque esperan las sanciones que el Comité Olímpico Estadounidense les impartirá. Según expresó el organismo en una carta de disculpas “el comportamiento de estos atletas no es aceptable y no representa los valores del equipo estadounidense o del comportamiento de la amplia mayoría de sus miembros. Más adelante revisaremos el asunto y las potenciales consecuencias para los atletas cuando regresemos a los Estados Unidos".