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Todas las hojas son del viento, cantaba Luis Alberto Spinetta. Todo bien con el Flaco, pero más allá de la poesía, la cantidad de hojas que se desprenden de los árboles en otoño pueden ser un problema. Más aún en una ciudad como Rosario, con una enorme cantidad de árboles. En esta época del año, los árboles se desnudan y su follaje descartado se acumula en las veredas. Más allá de lo lindo que queda ese paisaje ocre para sacar fotos, o de lo divertido que puede ser pisarlas y escuchar su inconfundible crujido, la acumulación de las hojas puede ser un problema.

¿Cómo se resuelve? Si bien el municipio se encarga del barrido de unos 800 kilómetros diarios de veredas a través de los tradicionales barrenderos o las modernas barredoras mecánicas, desde la Dirección General de Higiene Urbana se sigue apelando a la responsabilidad y colaboración de los propios vecinos. Barrer la vereda sigue siendo el mejor consejo. De hecho, hace pocos días la Muni realizó una curiosa campaña de concientización regalando escobas y palitas.

Luciano Marelli, titular del área de Higiene Urbana, brindó una serie de tips en diálogo con Sí 98.9. "Lo mejor que pueden hacer los vecinos es barrerlas, juntarlas y embolsarlas", señaló. Las bolsas deben ser arrojadas con el resto de los residuos domiciliarios, salvo que se haya generado una gran cantidad de bolsas. En ese caso, el municipio realiza una recolección de residuos verdes voluminosos una vez por semana.

Qué no hacer

Marelli hace énfasis en aquellas acciones que es mejor evitar: barrer las hojas de la vereda, pero en lugar de embolsarlas, dejarlas en el cordón o en la calle no es un aopción. "Todas esas hojas pueden tapar las bocas de tormenta y complicar el escurrimiento de agua de las calles en caso de lluvias. La Ordenanza municipal Nº 7600 especifica que esta conducta es, además, una contravención.

Otra opción que hay que tachar es la quema de hojas. Aunque por años fue una costumbre muy frecuente, sobre todo en los barrios, esta práctica está prohibida. Además, señala Marelli, "es altamente contaminante". "Aunque todavía se hace en algunos casos, cada vez sucede menos, los vecinos son muy responsables y comprometidos en materia de higiene", apunta.

Aunque en algunas páginas web se ofrece como una opción, el director de Higiene Urbana también desalentó la chance de regar las hojas para que se descompongan más rápidamente en la vereda. "Es un desperdicio de agua y además genera suciedad", enfatizó.

La opción ecológica

Marelli sí recomendó utilizar las hojitas caídas para el compost. En ese sentido, indicó que se tratan de un buen elemento para agregar a las composteras, una práctica que cada vez más se adopta en la ciudad. El funcionario recordó que el municipio ofrece consejos para practicar el compostaje en las viviendas particulares. Para tener en cuenta.