El Observatorio Social del Transporte presentó este jueves un nuevo informe  orientado al análisis de los cambios efectuados por el Municipio en el servicio de colectivos  en el marco de la emergencia.

El relevamiento incluye una encuesta incidental realizada este martes, en las plazas Montenegro (San Luis y San Martín) y Sarmiento (San Luis y Corrientes), a 286 usuarios del Transporte Urbano de Pasajeros (TUP).

Según el informe, el 42% de los consultados calificó los cambios como “muy malos”, el 32,2% como “malos”, el 24,4% los definió como “buenos”, y solo un 1,4% como “ muy buenos ”. 

Entre quienes calificaron la reforma como mala o muy mala, las principales razones esgrimidas fueron que creció el tiempo de espera en las paradas (27%), el empeoramiento de los recorridos (23,5%), la mayor distancia entre paradas (22, 5%), que se viaja más apiñado a bordo (22%), y que los tiempos de viaje son más largos (5%).

“La valoración crítica de la mayoría de los usuarios consultados es una consecuencia lógica de una reforma que fue realizada con criterios exclusivamente comerciales, para mejorarle a las empresas del sector el índice de pasajeros transportados por kilómetros recorridos, sin tener en cuenta de que están prestando un servicio público”, expresó el concejal Eduardo Toniolli al exponer los números del sondeo, y agregó: “cuando se discutió la emergencia en el Concejo Municipal, nuestro bloque (Frente de Todos) fue el único que votó en contra, pero no nos paramos solo desde la negativa, planteamos alternativas que incluían formas de financiamiento que evitaran un ajuste tan brutal”.

El segundo apartado del informe del Observatorio Social del Transporte se despliega un preciso análisis económico del que se desprende que, comparando las grillas horarias de hace un año con la actual, la Municipalidad de Rosario se ahorra aproximadamente 30 millones de pesos mensuales gracias al recorte de servicios efectuado.

En ese marco, edil justicialista recordó que el proyecto de creación de un Fondo Anticíclico que presentó a medidas del año pasado, “se proponía suplir -en parte- la baja de recursos producto de la caída en la actividad económica y de la disminución de usuarios del transporte urbano provocada por la pandemia”.

"Proponíamos un aumento de la alícuota del Derecho de Registro e Inspección (DREI) a las actividades desarrolladas en los puertos (del 6,83 al 15,75 por mil), y a las entidades bancarias (del 29 al 35 por mil)”, señaló el edil justicialista, y amplió: “a valores actuales estimamos que lo recaudado por este fondo sería de $20 millones mensuales, las ⅔ partes de lo que el Municipio se ahorra por medio de los recortes de servicios que viene aplicando”.

“Lamentablemente el oficialismo y sus aliados, a la hora de discutir la emergencia, no abrieron el debate sobre esta y otras iniciativas que apuntan a financiar el sistema, y podrían evitar o morigerar los recortes y los aumentos de tarifas, que terminan empujando a más usuarios afuera. Nosotros sostenemos que el transporte público es la columna vertebral del funcionamiento de la vida económica de una ciudad, por lo que resulta lógico y razonable que actividades económicas que se sirven de ese servicio -y siguen teniendo ganancias extraordinarias aún en medio de la pandemia- aporten a su funcionamiento, y más en una etapa de crisis”, concluyó Toniolli.

El precio del boleto para el Transporte Urbano de Pasajeros (TUP) volvió a aumentar el pasado 1 de febrero luego del congelamiento de precios que implementó la Municipalidad de Rosario por la pandemia del coronavirus.

De esta forma, la tarifa básica pasó a valer 45 pesos, $ 12,50 más que lo que costaba hasta este domingo. La actualización se realiza luego de un año y tres meses sin subas y en medio de la emergencia del TUP.

Este incremento representa una suba cercana al 40%, aunque el último estudio de costos realizado por el Ente de la Movilidad de Rosario arrojó un costo de $ 77.