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El conflicto que se genera entre el automovilista que deja su vehículo estacionado en alguna zona del centro rosarino y el cuidacoches que solicita un pago por su servicio, es una cuestión política. Analizar la problemática desde un punto de vista o del otro, representa una ideología y cada cual hace su aporte desde su perspectiva.

En el caso del bloque de concejales de Unión Pro, la solución a la problemática que se genera en la vía pública es clara: hay que prohibir la actividad. Desde el sector, llevan al Concejo la supuesta voz de los ciudadanos que tienen vehículos y quieren estacionar sin pagar un monto voluntario o sólo abonar el estacionamiento medido en ciertas zonas. "La gente no quiere pagar a cuidacoches cuando es estacionamiento medido", manifestó el edil Charly Cardozo, en diálogo con Sí 98.9.

Sin embargo, desde Asociación Civil de Trabajadores de la Vía Pública, agrupación que nuclea a paseadores de perros, afiladores, artistas callejeros, cuidacoches, limpiavidrios, lavacoches, entre otros rubros, piden ser más tolerantes.

“Meten a todos en la misma bolsa”, afirmó Rodrigo Rígoli, integrante de ATdVP, al referirse a los anuncios del Pro. “No es la prohibición la solución del problema”, aseguró el joven y aclaró: “Nuestra propuesta es que se formalize el trabajo”.

Rodrigo le contó a Rosarioplus.com que la violencia no se genera sólo desde el lado de los trapitos, como se denuncia habitualmente, sino que los automovilstas suelen ser más agresivos que los trabajadores de la vía pública. “La gente es poco educada en la calle, sobre todo con la gente marginada”, resaltó.

“En Salta y Richeri, un automovilista agredió a un compañero porque el caño de escape tocó al auto de atrás mientras lo estacionaba, acusando al cuidacoches de indicar mal la distancia entre los vehículos”, comentó Rígoli.

A pesar de que según el bloque macrista muchas personas no están de acuerdo con el accionar de los cuidacoches, desde Asociación Civil de Trabajadores de la Vía Pública explicaron que no todos los rosarinos consideran de igual manera a los trapitos. “En la zona de la aduana, la gente les deja a los cuidacoches la llave del auto para que los laven, porque le tienen total confianza”, señaló Rodrigo.