La lucha diaria en el comedor de la Pochi: historias del hambre y la solidaridad
En el barrio Travesía, ella cocina tres veces por semana para cientos de vecinos, ad honorem y a pulmón. Al margen de la exigua ayuda que recibe del Estado, depende de la solidaridad espontánea de la gente. Una historia real que late a la par de una agenda pública que casi siempre mira hacia otro lado
“Cada vez viene más gente, me quedo sin comida porque no me da más la olla, pero este año se notó mucho más la necesidad que hay”. Se llama Eva Esther Acosta, pero en los alrededores del barrio Travesía todos la conocen como La Pochi. Enciende el fuego lunes, miércoles y viernes a las 7, y pone la olla que no apagará hasta las 11, para cocinar todo lo que consigue y alimentar a cientos de vecinos en el comedor comunitario que atiende desde hace dos años, continuidad de otro histórico en la zona norte, el comedor Dorita.
Esta mujer crió siete hijos y en esta etapa se volcó de lleno a ayudar a sus semejantes. Cedió un pedazo del terreno que habita con su marido, para que esta barriada que brota junto a la vía del ferrocarril, sobre Intendente Lamas y Sorrento, tenga un punto común de reunión, de encuentro, de rescate, de cohesión social que no se queda solo en una ración de comida.
Unas maestras voluntarias acuden una vez a la semana para dar apoyo escolar, ayudar con las tareas y jugar con los niños y niñas de la zona. Las madres cooperan en los preparativos y la gestión del lugar. Y a media mañana empiezan a llegar hombres y mujeres, de toda edad, personas en situación de calle y quienes tienen un trabajo o una pensión y, sin embargo, no les alcanza para comer.
“Doy 80 numeritos por cada día, y cocino. Cada uno me anota la cantidad de gente que son en su casa, así que unos vienen con un tuppercito, otros con una olla más grande. Trato de darles a todos, pero a veces no alcanza, la verdad”, contó Pochi este viernes en Sí 98.9.
Pochi visitó el estudio de Sí 98.9 y RosarioPlus.com porque su comedor –igual que el merendero Mujeres Felices, de Las Flores– es el destinatario de la jornada solidaria que este medio organizó para colectar alimentos, ropa y juguetes.
“Me acuesto y me levanto pensando en el comedor”, contó esta mujer, chaqueña de nacimiento, que sabe de penurias en las zafras, trabajando de niña con su familia. “¿Por qué sostengo el comedor? Lo hago porque me gusta y porque sé lo que es el hambre, y ahora que puedo ayudar, ayudo”, definió.
Ella le llama “mi sueldito” a la pensión que cobra y que destina íntegra a comprar cada semana una garrafa por lo menos de 10 kilos, a $15.000 cada una, y también los artículos de limpieza.
Hace dos meses que logró que el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia le asigne una “Tarjeta Institucional” en la que le cargan $60.000 para que compre los ingredientes para preparar lo que pueda.
La Municipalidad no le aporta nada al comedor La Pochi, no lo tiene en su registro de asistencia social.
El menú, entonces, casi siempre oscila entre guisos de arroz, de polenta o de fideos. Carne, solo cuando reciben una donación. Y así, en función de la solidaridad del entorno, el comedor La Pochi va tirando.
“La gente me ayuda con verduras, un panadero me lleva facturas, otro chico sabe ir a llevar quesito untable. Siempre pasa algún auto que ni el número sé… me deja un kilo de azúcar o cosas así, y a eso ayuda mucho”, reveló Eva.
“Viene a retirar la comida mucha gente grande que capaz que tiene su jubilación o pensión, pero no les alcanza. Y gente de la calle cada vez más. Llegan, me besan y me abrazan. Para mí todos son iguales”, contó.
En el comedor preparan el domingo la fiesta para despedir el año. Permanecerá cerrado hasta febrero. “Un descansito es necesario”, explicó Pochi como pidiendo permiso en una actividad que realiza ad honorem. Para ello, dejó el pedido de juguetes y golosinas “para hacer bolsitas sorpresa” para los chicos del barrio. “También viene bien ropa, calzadito para los chicos, un colchón, una cama, lo que venga lo repartimos sabiendo quién está necesitando cada cosa. Así vamos viviendo”, expresó.
El comedor La Pochi está en Intendente lamas 636, y su alma mater se encuentra allí las 24 horas: es parte de su casa. Para quienes puedan sumar su solidaridad, el teléfono es 341 3642166.