Con la reapertura de la actividad judicial luego del receso de enero, un hombre volvió a Tribunales en busca de justicia. Él promovió una denuncia por mala praxis contra un médico cirujano que le hizo una liposucción a su esposa en diciembre pasado, y la mujer murió a los pocos días, como consecuencia de una infección generalizada.

Cristian Alaniz reclamó este viernes en el palacio judicial avances en la investigación sobre la denuncia contra la clínica Chetana, de Mendoza al 2000. Allí su esposa, Nancy Basualdo, se sometió a mediados de noviembre pasado a una liposucción de piernas. La operó el titular de la clínica, Damián Bifarello, a quien ahora Alaniz pone en el centro de su denuncia. 

"Yo no quería que se operara, para que no le pasara esto que finalmente pasó. Pero las mujeres tienen esa idea de querer verse mejor, y confió que sería un buen cirujano. Él la operó y a los pocos días se fue de vacaciones y no le hizo la curación que ella necesitaba", contó el hombre, viudo desde el 11 de diciembre, cuando su esposa finalmente falleció.

Alanis recordó que "cuando el médico de Baigorria (en el policlínico Eva Perón) la vio le llamó la atención que no le hubieran dejado un drenaje. Cuestión que le tomó una infección en las piernas y cuando la vieron ya estaba muy avanzada. El médico dijo que es probable que la bacteria haya ingresado en el mismo quirófano".

El desenlace fatal motivó un airado escrache de familiares y amigos de la paciente contra el edificio de la clínica que funcionaba hasta entonces en Mendoza al 2000.

Mendoza al 2000. Deudos y allegados a Nancy Basualdo realizaron un escrache contra la clínica de cirugía estética en diciembre pasado.
Mendoza al 2000. Deudos y allegados a Nancy Basualdo realizaron un escrache contra la clínica de cirugía estética en diciembre pasado.

Es que antes de eso, en los días posteriores a la intervención estética, Basualdo buscó al cirujano porque sentía dolor. "Bifarello le decía 'Quedate tranquila, Nancy, que el dolor es normal, tomate un analgésico que te pasará. Ella lo hacía, pasaba el dolor y luego volvía. Al fin ya no aguantaba más. Le pedía por favor que la atendiera porque no daba más. Cuando la llevamos al médico nos encontramos que era tarde. La infección hasta le había afectado un riñón", relató el viudo.

Alaniz recordó que su mujer insistió con hacerse la cirugía, y que aunque no tenía el dinero suficiente (el costo llegaba hasta los 70 mil pesos), "sabían que ella trabajaba con joyería y le dijeron que juntara anillos de oro, de plata, para pagar la operación", aseguró. “Por mensajes que encontramos en su celular, luego de su fallecimiento, encontramos que los cirujanos la motivaron a la operación; diciéndole que no se haga problemas por el dinero, que le aceptaban joyas o anillos de oro como pago", advirtió Alaniz y agregó: "Luego de pasar por esa operación encontró la muerte”. “Lo que denuncio es mala praxis y abandono de persona por parte de estos cirujanos", indicó el hombre.

Con la difusión pública que cobró el caso en diciembre, otras pacientes de esa clínica se comunicaron con Alaniz para referirle problemas parecidos, aunque ninguno fatal como lo fue el caso de Nancy Basualdo. "Ahora queremos ver qué medidas tomó el juez, si tomó alguna; no quiero pensar que esto vaya a quedar en el olvido"